Hacer una revisión sobre lo que son y han sido los procesos de
inventario para el conocimiento del patrimonio cultural de una nación es una
tarea difícil por los aspectos que ella en si misma implica. No obstante, y en
vista de las circunstancias, ha tocado analizar una serie de documentos
resultados de la labor de registro del patrimonio cultural. Tarea ésta que ha
permitido, entre otras cosas, establecer o más bien reconocer las diferentes
formas de trabajo que pueden implementarse en distintas naciones que persiguen
un mismo fin: conocer lo que se tiene.
Actualmente, la mayoría de los países, ante la necesidad de
conocer, valorar y conservar los restos del pasado que conforman el Patrimonio
Cultural han establecido un sin fin de reglamentos, convenios y demás
normativas que estimulan y, en muchos casos obligan, la realización de
proyectos de inventario que vayan en pro del conocimiento del legado
patrimonial con que cuenta cada localidad.
En tal sentido, países como España y Venezuela realizan labores de
inventario de los bienes culturales que poseen con el objeto de sentar bases
para su estudio y promover el acercamiento del hombre a su medio, es decir,
para hacer del conocimiento de la ciudadanía en general la importancia que
tienen los bienes materiales e inmateriales que hoy forman parte de nuestro
acervo. Dicho inventario enfocado en la posibilidad de reorientar las
intervenciones que sobre los Bienes de Interés Cultural se realizan, conlleva a
su vez, a la realización de catálogos específicos para el mejor conocimiento de
todo cuanto es significativo para la comunidad.
Prueba de ello son los innumerables catálogos específicos, de los
monumentos existentes en cada localidad, que en España muy particularmente, se
han publicado y que en Venezuela actualmente se están desarrollando.
Con estos documentos se pretende entender el significado de lo
protegido bajo una normativa específica y a la vez encauzar las actuaciones
necesarias para el mantenimiento del bien. Queda claro, que el fin de los
inventarios no es meramente administrativo sino que más bien persigue
transmitir a las generaciones venideras los valores que nos fueron legados y
constituyen, además una herramienta para el inicio de investigaciones que desde
el punto de vista científico se puedan ejecutar posteriormente.