Cristóbal de Molina, conocido como "el Cuzqueño", pasó de su España natal al Cuzco hacia 1556, sin haber cumplido aún los treinta años de edad. En el Cuzco, llegó a ser un reconocido lenguaraz, párroco de Nuestra Señora de los Remedios, del Hospital de los Naturales del Cuzco y autor de dos obras escritas por encargo, una Historia de los incas, de paradero desconocido a la fecha, y una Relación de las fábulas y ritos de los Incas, redactada probablemente entre 1575 y 1583.
Como se adelanta en el título, la Relación se ocupa de dos grandes núcleos informativos: la relación de las fábulas y la relación de los ritos, ambas provenientes de información recabada por Molina a partir del testimonio oral de portadores de la historia incaica. La relación de las fábulas se detiene particularmente en distintas versiones de la creación del hombre por Viracocha, el diluvio y el origen del imperio en Manco Capac, la existencia y el significado de las huacas, el uso de los quipus y ciertos aspectos vinculados a los sacerdotes. La relación de los ritos, mucho más extensa que la de las fábulas, describe la forma de los cultos y sacrificios, los ritos y ceremonias religiosas incaicas, con profusión de detalles.

