sábado, 30 de julio de 2016

EL GIRO HACIA EL TURISMO CULTURAL: PARTICIPACIÓN COMUNITARIA Y DESARROLLO SUSTENTABLE

En sólo unas pocas décadas el turismo se ha convertido en uno de los sectores de más rápido crecimiento en el planeta y en un poderoso vector de relación intercultural, económica y social.
Día a día se multiplican en México las experiencias comunitarias en proyectos de ecoturismo, visitas a lugares sagrados, sitios arqueológicos e históricos, rescate cultural (artesanías; historia; cocina tradicional; lengua escrita; oralidad; medicina tradicional; tecnología tradicional; tradición ceremonial; transferencia de medios audiovisuales; música y danza; apoyo a los grupos étnicos) y museos comunitarios. El contexto global para obtener ingresos de muchas de esas actividades es ahora favorable: el turismo se está transformando en una de las mayores industrias del mundo y el patrimonio cultural contribuye en buena medida a esta situación, dando lugar a una verdadera “industria del patrimonio”, lo cual le ha permitido a México  convertirse en uno de los 15 destinos turísticos más visitados del mundo y obtener de esta actividad su tercera fuente de ingresos.
En la agenda internacional, el patrimonio ocupa ahora un lugar prioritario en la formulación de políticas de desarrollo, reconociendo que las sociedades han creado procedimientos complejos para proteger y administrar sus recursos, los cuales están arraigados en valores culturales que se deben tener presentes si se desea lograr un desarrollo humano sostenido y equitativo. En este contexto, al uso del patrimonio como recurso identitario para la unificación de las naciones se añade ahora un segundo tipo de utilización vinculado a los procesos de globalización, en donde adquiere nueva fuerza la lógica de mercado, pero al mismo tiempo donde  se sientan las condiciones para que el patrimonio sea fuente de desarrollo cultural, sustentabilidad y defensa de los derechos de la humanidad.
El giro hacia el turismo cultural: participación comunitaria y desarrollo sustentable  El turismo abre la posibilidad de reconocer una faceta de rentabilidad económica en el patrimonio natural y cultural gracias al encuentro que suscita entre los turistas, y ésta puede constituirse en instrumento para el diálogo entre las culturas, es decir, vehículo de intercambio y difusión de la diversidad, así como de comprensión y tolerancia.


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