viernes, 15 de enero de 2016

REGÍMENES DE CONSUMO Y CULTURA TURÍSTICA (Martín Gamboa)

El objetivo de este artículo consiste en analizar cómo operan los diferentes regímenes de consumo en la vida no ordinaria (turismo) de los individuos. En  tal sentido, este trabajo muestra cómo los diferentes regímenes de consumo no  operan de la misma forma en una situación de flotación extraordinaria, es decir, durante la estadía turística. 
La distorsión de algunos patrones del consumo ordinario en el contexto turístico significa que no se puede aplicar de manera automática el mismo esquema lógico que impera en los regímenes de consumo cotidianos. Esta flexibilización de algunos aspectos del consumo en la vida no  ordinaria se debe a que el turista incorpora la cultura turística y abandona temporalmente la cultura de origen.

ECONOMÍA PREHISPÁNICA (L.G. Lumbreras; P. Kaulicke; J. Santillana, W. Espinoza)

Este primer tomo tiene la difícil tarea de recoger el lapso que va desde la ocupación del territorio peruano por el género humano, hace unos veinte mil años, hasta los inicios del siglo dieciséis después de Cristo. Echando cuentas semejante lapso equivale al 98 por ciento de nuestro pasado. Si recurriésemos a la conocida analogía de comparar esos doscientos siglos con las veinticuatro horas de un día, tendríamos que a lo largo de toda la madrugada, la mañana y buena parte de la tarde los hombres aún vivían de la caza de animales y la recolección de plantas y mariscos. Recién hacia las cuatro de la tarde comenzarían los primeros avances en la agricultura y ganadería. La cerámica haría su aparición en los Andes centrales hacia las siete y media de la noche, y recién después de las ocho aparecería Chavín. Cuando el señor de Sicán reinaba en Lambayeque correspondería a las once y diez de la noche, y el imperio incaico habría caído en manos de los españoles poco antes de las once y media.

jueves, 14 de enero de 2016

PROPOSICIONES PARA EL DESARROLLO TERRITORIAL

En América Latina existen territorios que han logrado  crecer con reducción de pobreza, mejoramiento de la distribución del ingreso, y un manejo adecuado de los recursos naturales que no pone en peligro la sustentabilidad ni de los ecosistemas ni de los procesos  de desarrollo.  Estos territorios demuestran que es 
posible lograr estos círculos virtuosos, que no es una utopía

HACIA UNA VISION COMPLEJA DEL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Sólo desde hace unas pocas décadas el mundo ha comenzado a tomar conciencia de los peligros que amenazan a nuestro planeta por falta de acciones concretas para resolver los problemas que plantea el medio ambiente y la protección del patrimonio cultural. El año 1972 constituyó un momento decisivo y marcó un hito al sentar las bases que permitieron, en los  años siguientes, profundizar los debates y establecer  mecanismos prácticos de gestión para la protección de un patrimonio común del que depende el futuro de nuestro planeta.

miércoles, 13 de enero de 2016

IR AL MUSEO; NOTAS PARA DOCENTES

¿Para qué?¿Qué nos puede dar un museo?
Primero aclaremos. Hay muchos museos, todos diferentes. De Arte, de Historia, de Ciencias Naturales, de Antropología. En un museo podemos encontrar desde pinturas hasta animales embalsamados, desde locomotoras hasta joyas, desde objetos que tienen miles de años hasta otros que forman parte de nuestra vida de todos los días.
Hay museos enormes y otros chicos. Los hay oscuros y luminosos. Algunos tienen aire a viejo, nos parecen polvorientos y descuidados, y otros están relucientes. Sabemos, en principio, que en un museo se guardan y muestran cosas.
Una definición actual dice que 
“[...] EL MUSEO ES UNA INSTITUCIÓN ABIERTA AL PÚBLICO, QUE ADQUIERE, CONSERVA, INVESTIGA, COMUNICA Y ESPECIALMENTE EXHIBE EVIDENCIAS MATERIALES SOBRE EL HOMBRE Y SU ENTORNO, CON FINES DE ESTUDIO, DE EDUCACIÓN Y DE DELECTACIÓN”.

PERU BENCHMARKING REPORT 2015

BENCHMARKING
Consiste en tomar "comparadores" o benchmarks a aquellos productos, servicios y procesos de trabajo que pertenezcan a organizaciones que evidencien las mejores practicas sobre el área de interés, con el propósito de transferir el conocimiento de las mejores prácticas y su aplicación. Según Casadesús (2005) el Benchmarking “es una técnica para buscar las mejores practicas que se pueden encontrar fuera o a veces dentro de la empresa, en relación con los métodos, procesos de cualquier tipo, productos o servicios, siempre encaminada a la mejora continua y orientada fundamentalmente a los clientes”. El benchmarking implica aprender de lo que está haciendo el otro y entonces adaptar sus propias practicas según lo aprendido, realizando los cambios necesarios, no se trata solamente de copiar una buena practica, sino que debe de efectuarse una adaptación a las circunstancias y características propias.
En economía, toma su acepción para la Regulación: benchmarking es una herramienta destinada a lograr comportamientos competitivos (eficientes) en la oferta de los mercados monopolísticos, consistente en la comparación del desempeño de las empresas, a través de la métrica por variables, indicadores y coeficientes. En la práctica, se utilizan diversos mecanismos de incentivos al comportamiento eficiente, como la publicidad de los resultados de las comparaciones (nadie quiere ser el peor) o con la utilización de mecanismos que transforman esos resultados comparativos en premios o castigos sobre los ingresos del empresario.

PERFIL DEL VACACIONISTA NACIONAL 2014 (PROMPERU)


martes, 12 de enero de 2016

TURISMO Y DESARROLLO SUSTENTABLE UN ACERCAMIENTO AL ESTUDIO DEL TURISMO (Carlos Rogelio Virgen Aguilar-2015)

En este libro, más allá de las implicaciones económicas que suelen asociarse al turismo, se aborda lo que es el turismo, las formas en que se ha estudiado desde la Segunda Guerra Mundial, donde aparece el llamado turismo de masas hasta hoy, iniciando con los antecedentes del turismo desde las diferentes perspectivas y corrientes del pensamiento, se hace un primer acercamiento a las  teorías generales del análisis del turismo, desde el pensamiento holístico; como una respuesta teórica a partir de la Teoría General de Sistemas y se analiza por qué ésta nos permite estudiar el turismo y llegar al desarrollo turístico sustentable y así como la
evolución del pensamiento turístico desde la perspectiva de Jafar Jafari. Además se analizan diferentes modelos particulares del desarrollo turístico.

Se analizan diferentes modelos particulares del desarrollo turístico, destacando entre otros, los modelos de Doxey y de Plong; así como el análisis desde el punto de vista del ciclo de vida del El Turismo ha demostrado su capacidad para transformar países y regiones, como lo demuestran algunos estados del Caribe, en donde la actividad genera más del 85% del PIB. El turismo se erige como un modelo de desarrollo y sólo entendiéndolo como tal se puede pensar en la sustentabilidad, sobre todo hoy que existe una visión integral del desarrollo sustentable que asocia el desarrollo humano con el económico y el manejo del capital natural, pero es un modelo altamente vulnerable, donde  los impactos sociales se desdoblan en ambientales y culturales,  la falta de seguridad, la violencia, la contaminación y el deterioro ecológico, entre otros.
Estos son algunos de los temas que planteamos en el libro, el que espero sirva para crear dudas entre los estudiantes, a los cuales se los dedicó esta obra, esperando que esas dudas se conviertan en certezas.


PLANIFICACIÓN DEL ESPACIO TURÍSTICO (Roberto C. Boullon)

El avance del turismo en el mundo, pero especialmente en los países industrializados del área occidental, ha propiciado el surgimiento de estudios descriptivos y analíticos que pretenden explicar las características esenciales de dicho fenómeno. Este no es sólo de índole social y económica, sino también de carácter cultural, ya que por medio de él, y de una forma agradable, es posible adquirir nuevos conocimientos y obtener experiencias inolvidables. La exigencia de analizar, sistematizar y planificar lo referente a la prestación y el consumo de servicios responde a los requerimientos de crecimiento de este sector.

HISTORIA DEL TAWANTINSUYU (de Maria Rostworowski)

Esta obra de síntesis recoge lo más avanzado de la investigación de los especialistas en el tema (en arqueología, en historia, en etnohistoria, en antropología), para incorporarlo dentro de una visión personal que lo reelabora de manera estructurada y coherente. incluyendo en este proceso los propios trabajos e investigaciones anteriores de la autora. 


lunes, 11 de enero de 2016

REFLEXIONES EN TORNO A PATRIMONIO CULTURAL ( Cecilia Bákula)

Es Directora de los Museos del Banco Central de Reserva del Perú. Cuenta con un Doctorado en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú, un Bachiller en Humanidades por la Pontificia Universidad Católica del Perú y cursó el Programa de Alta Dirección, PAD – Universidad de Piura.
Es Representante permanente del Perú ante la UNESCO. Ha sido Directora Nacional del Instituto Nacional de Cultura, Directora del Patronato Plata del Perú. Ha realizado labor como docente en la Universidad de Lima, Universidad Femenina del Sagrado Corazón y Centro Cultural de la Universidad Católica. Ha dictado cursos y seminarios en diversas instituciones y ha realizado importantes publicaciones y trabajos de investigación


CLAVES PARA TENER ÉXITOS EN PROYECTOS DE GESTION CULTURAL

Muy pronto mas videoconferencias...

GESTIÓN CULTURAL, ASOCIATIVIDAD Y ESPACIO LOCAL. APUNTES DESDE LA EXPERIENCIA CHILENA

En las siguientes páginas, intentaremos caracterizar el escenario de la gestión cultural, y desde allí, situar algunas ideas para el trabajo desde el espacio municipal, tomando como punto de partida la experiencia que a la fecha hemos acumulado en Chile. En algunos casos, se trata de reflexiones sobre asuntos en pleno desarrollo, en otras, de los esfuerzos realizados en los últimos años, teniendo en común el espacio local como escenario de dichas acciones. 



I.- A modo de introducción: 
La experiencia Chilena: breve panorama En Chile, la gestión cultural atraviesa por un periodo de alza en su popularidad de la mano de un crecimiento sostenido experimentado por el sector cultural. Han aumentado los fondos para la cultura, existe una política pública para el sector, se avanza en el desarrollo de infraestructura con el programa de Centros Culturales , se generan nuevas instancias asociativas y en el ámbito de la sociedad civil, se cuenta el enorme volumen de acciones realizadas por diversos actores que se reconocen en este quehacer, entre otros aspectos. A diferencia de algunos años atrás, la gestión cultural comienza a ocupar espacios y se instala con propiedad en el escenario cultural chileno. 

Sin embargo, valga decir, que desde mucho antes que la palabra gestión se ligara a la cultura, otros gestores ya varias décadas atrás, organizaban, presupuestaban, difundían, comercializaban, articulaban en y desde la cultura y las artes. Por evidente que esto pudiera parecer, no es común en Chile escuchar referencia a esta suerte de pasado, al que la gestión cultural llega a incorporarse. Para ilustrar solo un ejemplo. Ya a fines del año 65, y buscando ampliar la experiencia de su “Peña” de Calle Carmen en el centro de Santiago, Violeta Parra, autora de la universal “Gracias a la vida”, instala la que sería conocida más adelante como “Carpa de La Reina”. Un espacio con capacidad para 1.000 personas, con una oferta de folclore, producción y venta de artesanías, además de servicios de alimentación. 

“Yo creo que todo artista debe aspirar a tener como meta el fundirse, el fundir su trabajo en el contacto directo con el público. Me conformo con mantener la carpa y trabajar esta vez con elementos vivos, con el público cerquita de mí, al cual yo puedo sentir, tocar, hablar e incorporar a mi alma”, recordaba Violeta sobre su espacio.
A casi medio siglo de aquello, no es necesario escarbar demasiado para concluir que la labor desarrollada por Violeta era la de una gestora cultural y que el concepto que mejor refleja el sentido del espacio al que dio vida, es sin duda lo que hoy conocemos como Centro Cultural. 

En 1990, luego del término de la dictadura, el Estado asume la existencia de la llamada “deuda con la cultura”, dando curso a una serie de importantes iniciativas legales de apoyo a esta. Entre las principales figuran la Ley Nº 18.985, artículo 8º, de donaciones con fines culturales (1990); Ley Nº 19.227, de Fomento del Libro y la Lectura, (1993); Ley N° 19.885, de donaciones con fines sociales (2003); Ley Nº 19.928, de Fomento de la Música Chilena (2004); Ley Nº 19.981, de Fomento del Audiovisual, (2004). 

En Agosto del 2003, y buscando unificar una serie de organismos que desarrollaban tareas en el ámbito de la cultura, se crea el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, como organismo público especializado en materia de artes y cultura. La nueva institución, se plantea “apoyar el desarrollo de las artes y la difusión de la cultura, contribuir a conservar, incrementar y poner al alcance de las personas el patrimonio cultural de la nación y promover la participación de éstas en la vida cultural del país”, contemplando además, la creación dentro de si, del Fondo Nacional de desarrollo Cultural y las Artes, Fondart, principal fuente de financiamiento de la actividad artístico-cultural a nivel publico en el país. 

En lo que a todas luces constituyó un importante avance, el rumbo de la llamada nueva institucionalidad cultural se expresa en la elaboración de la política “Chile quiere más cultura, definiciones de política cultural 2005-2010”. Dicha política estableció 5 líneas estratégicas (creación artística y cultural; producción artística y cultural e industrias culturales; participación en la cultura, difusión, acceso y creación de audiencias; Patrimonio cultural: identidad y diversidad cultural de Chile; institucionalidad cultural), que su vez se traducen en 52 medidas. 

En los años posteriores, las regiones fueron desarrollando procesos similares conducentes a generar este instrumento. Sin embargo y en lo que constituye quizás, su mayor debilidad, los procesos de discusión que han derivado en estos instrumentos, han carecido de la necesaria participación ciudadana, estando circunscritas en general, a un sector reducido de “expertos” e instituciones, y a una preocupante distancia de la sociedad civil. A la luz de la experiencia, se trata de una participación, que en lo fundamental se entiende como de entrega de información, más cercana a lo instrumental, que al empoderamiento, generando importantes cuestionamientos a su legitimidad. 

No obstante, el sector de la cultura y las artes en Chile exhibe una vitalidad y riqueza de la mano del quehacer de un sinnúmero de agentes culturales que dan vida a una oferta sistemática en las diversas áreas del campo cultural. La proliferación de colectivos artísticos, la labor de gestores y artistas independientes, las iniciativas de formación, el aporte de las organizaciones de base y las instituciones, dan cuenta de un sector en pleno desarrollo, que ha sido capaz de reinventarse y ganar su espacio. 

Así, Chile conmemora este año su Bicentenario con un sector cultural, que en el ámbito de la gestión comienza a preguntarse ya no solo por sus prácticas y experiencias, sino que también por su desarrollo y proyecciones. La asociatividad que hasta hace algunos años se presentaba como una apuesta difusa, hoy aparece como uno de los desafíos más interesantes en el campo de la gestión cultural y lo hace con un amplio nivel de adhesión. 

En este escenario, ha ido cobrando fuerza la necesidad de avanzar en superar la dispersión existente y contar con “espacios de encuentro permanentes” que permitan la generación de una actoría nacional de los gestores culturales chilenos. 

A partir de este cuadro, a inicios del año 2009 emprendimos la tarea de impulsar un proceso de fortalecimiento de la asociatividad de los gestores culturales, cuya primera iniciativa fue la convocatoria al “Primer Encuentro regional de gestores y animadores culturales” en Santiago. El diagnóstico inicial daba cuenta de un aumento considerable de los actores culturales que adscribían a la gestión cultural, del mismo modo que las prácticas de animación sociocultural experimentaban uno proceso de revitalización, fundamentalmente a nivel de las comunidades de base. 

El éxito de convocatoria derivó en un segundo encuentro que se planteó implementar “acciones concretas para el período que pongan en movimiento a la Red”, concluyendo en la necesidad de convocar a un Encuentro de carácter nacional. Así, y precedido por la realización de seis encuentros regionales, llevamos a cabo el “Primer Encuentro Nacional de Gestores y Animadores Culturales”, que en sus tres jornadas convocó a cerca de 700 gestores de todas las regiones, generando de paso, el más amplio espacio de participación ciudadana en cultura en los últimos años en el país. 

Allí nos dimos cuenta que en el contexto actual, la asociatividad resulta fundamental para el desarrollo y fortalecimiento del sector, en tanto la construcción del desarrollo cultural – si se entiende desde una perspectiva inclusiva y democrática- supone el fortalecimiento de una actoría ciudadana que se constituya en contraparte del Estado en materia cultural y que se propusiera agrupar y representar a este sector. 

El encuentro, concluyó entre otras cosas con la instauración del Día nacional de los gestores culturales (9 de octubre) y la voluntad de crear la Asociación Nacional de Gestores Organizaciones Culturales. 

Como señalamos en el libro-memoria del Primer Encuentro, el Chile del Bicentenario encuentra a la gestión cultural en un proceso de pleno desarrollo y búsqueda de su identidad. Desde las prácticas independientes, a las institucionales, desde el Estado a la sociedad civil, tienen lugar variados esfuerzos que dan cuenta de los intereses y preocupaciones de los gestores. El desarrollo de audiencias, la protección y defensa del patrimonio, el acceso a las manifestaciones artísticas, el desarrollo de emprendimientos económico-culturales, la producción de eventos, el consumo cultural, el rescate de oficios, el asociacionismo, la participación ciudadana, la integración social a través del arte, la intervención comunitaria, la memoria, la identidad, etc., son algunos tópicos desde donde los gestores articulan su quehacer”. 

II.- Gestión cultural, algunas anotaciones 
Como campo en desarrollo, la gestión cultural lentamente ha ido reclamando su espacio tanto en la sociedad, como dentro del propio sector de la cultura y las artes. El desarrollo de ofertas formativas para atender la demanda de cuadros especializados para el sector de la cultura, el creciente numero de eventos especializados, el surgimiento de asociaciones tanto a nivel nacional, como internacional, son reflejo de una gestión cultural en pleno proceso de construcción. 

Desde su arribo, vinculada a prácticas de corte institucional, la gestión cultural, se ha instalado en diversos espacios, académicos, artísticos, empresariales, comunitarios, contando en la actualidad con una creciente presencia social. Sin embargo, quizás una de las preguntas que sobrevive a su arribo y le acompaña hasta hoy, guarda relación con el qué gestionar, y para qué, interrogando sobre el sentido de gestionar en cultura. Desde nuestra perspectiva, la gestión tiene sentido, en la medida que permite no solo administrar eficientemente los bienes y servicios culturales, por necesario que sea hacerlo, y hacerlo bien, sino que también gestionar con perspectiva transformadora, en función de favorecer el pleno despliegue de las potencialidades creativas. En palabras de Fidel Sepúlveda, gestionar para distinguir, lo vital de lo letal. Aquello que oprime y aquello que libera. Gestionar para algunos, o gestionar para lo colectivo. Así, no da lo mismo gestionar para administrar un problema, que para buscar transformarlo. 

En ese sentido, las experiencias de gestión cultural comunitaria en Latinoamérica, son fiel reflejo de esta búsqueda. En el territorio, y desde las comunidades, miles de iniciativas dan vida a un colorido mosaico, generando sentidos y desde la acción concreta, abriendo espacios de participación y protagonismo. Desde la actividad recreativa con niños, la promoción social y organizacional, hasta las actividades de expresión y formación artística, los territorios conforman quizás el principal escenario donde la cultura se desarrolla y recrea. Los centros culturales, radios y televisoras comunitarias, centros juveniles, colectivos artísticos de diversas disciplinas, el arte circense, el movimiento muralista, bibliotecas populares, medios de comunicación barriales, la animación infantil, son testimonio de una actividad intensa y sistemática que desde el territorio reivindica el quehacer cultural de sello comunitario. 

¿Pero qué distingue a estas experiencias de las demás? En general, estas prácticas vienen demostrando hace décadas que el capital humano y la voluntad de actuar por sobre las limitaciones materiales, constituyen el principal recurso con que cuenta el mundo popular y sus organizaciones para emprender su labor. Un hacer que no espera a las instituciones, que se recrea constantemente, que busca y genera sus propios espacios. Se trata de “...prácticas que intervienen la realidad social y cultural y demuestran a través de la acción como podrían ser las cosas. Innovan, inventan y copian; articulan y vinculan diferentes actores; reivindican y proponen al mismo tiempo; prueban, aprenden y replican; exigen, pero también se hacen corresponsales y autogestionan; generalmente piden pero no esperan la respuesta de la autoridad para actuar, ya lo están haciendo”.

De esta forma, no resulta extraño constatar que las prácticas de autogestión -entendidas como la capacidad de alcanzar los objetivos y materializar definiciones desde las capacidades propiassean consustanciales al surgimiento de la gran mayoría de las organizaciones comunitarias en nuestros países. Un “hacer” desde la satisfacción de sentirse haciendo algo significativo para ellos y para su entorno y que se afirma en su propia voluntad y decisión de llevarse a cabo.  

III.- Algunas ideas y desafíos para el trabajo en cultura desde los Municipios
Mucho se ha escrito respecto de las ventajas y oportunidades que presenta el Municipio para el desarrollo de procesos participativos, y de desarrollo a escala local. Sus funciones, atribuciones, y su carácter de órgano del Estado más cercano a la ciudadanía, le otorgan condiciones muy favorables, y en ocasiones, privilegiadas, para abordar las necesidades que presentan las comunidades y diseñar políticas descentralizadas y pertinentes que den cuenta efectivamente de los intereses de la ciudadanía. 

Digamos de entrada, y por más evidente que pudiera parecer, que el impulso de procesos en cultura a nivel local, exigen una mirada integral del territorio que supere la visión tradicional asociada a un espacio geográfico con límites determinados (muchas veces artificiales) concepción tan rígida como estática, que dificulta el avanzar. Entender el territorio como un conjunto de relaciones, tensiones, memoria, historicidad y procesos que conviven –y no siempre armónicamente- en él, constituye un elemento básico para la intervención cultural a nivel local. 

Así, gestionar en cultura desde el espacio local supone en primer lugar, el conocimiento del contexto donde se sitúa la intervención: sus actores, procesos, sus necesidades y fortalezas, en síntesis, la identidad. Aquello que funda y explica. Dicho conocimiento debe ser el punto de partida de los procesos de planificación del desarrollo cultural en nuestras comunidades. Como plantea Jesús Martín Barbero, se requieren políticas culturales que tengan en cuenta la memoria, y “las transformaciones de la identidad de los ciudadanos que habitan los barrios donde hacemos intervenciones urbanas”. Desde esta perspectiva, no es posible una política cultural que no de cuenta de los mapas de las transformaciones de la identidad de los territorios. 

Efectivamente, lo local -en tanto escenario donde transcurre la vida cotidiana de las comunidades, sus sueños y aspiraciones- es desafío y oportunidad a la vez. Desafío de conocer y aprehender la singularidad presente en los grupos y comunidades, así como oportunidad de construir desde dicho posicionamiento. De allí que sea preciso buscar estar en sintonía con los problemas y necesidades que surgen de la vida cotidiana de esas comunidades en los lugares en donde realizamos nuestro trabajo. 

Respecto de los Municipios -y a modo de panorámica- en Chile la presencia de la temática de cultura al interior de la estructura municipal es aun muy débil, no estando reglamentada la existencia del departamento cultural dentro de sí. De este modo, dependiendo de la gravitación que la administración local le asigne al tema, existen “encargados de cultura”, “oficina”, “Departamento”, o lo que es muy común, incorporada a otros como “cultura y deportes”, “cultura y juventud” ó “Turismo y cultura”, existiendo más de treinta denominaciones de la función cultural que realizan las Municipalidades. 

Asimismo, esta fragilidad administrativa se traduce en la alta inestabilidad que experimenta el cargo, que al depender de la administración de turno, dificulta la consolidación de dichas unidades y lo que es común, generando una alta rotación de personal. 

Respecto de su quehacer, el Diagnóstico de la Gestión Cultural de los Municipios de Chile indica que en general el trabajo de los municipios en materia de cultura se circunscribe a “un conjunto de actividades puntuales a realizar durante el año a manera de Cronograma” (70%), a la vez que el 90% señala que su principal actividad es la realización de “eventos” y/o el apoyo artístico a “eventos municipales. 

En materia de planificación, solo un 30% señala poseer un plan de desarrollo cultural para la comuna con objetivos formulados. De los que unidades que han formulado un plan, solo el 52% ha logrado integrarlo al Plan de Desarrollo comunal, PLADECO. 

Pese a las evidentes falencias que presenta este sector, la temática cultural se ha ido posicionando en las administraciones municipales, con la formación de nuevas unidades, y un creciente posicionamiento público, de la mano del desarrollo de actividades de diverso tipo. Experiencias de articulación público privada, la formación de Corporaciones Culturales por parte de los municipios, el trabajo con las bibliotecas públicas, el desarrollo de programas de formación artística, la elaboración de planes de desarrollo cultural comunal, aparecen como prácticas destacables en algunas regiones. En ellas, la voluntad política de las autoridades comunales, pero fundamentalmente, el rol que juega del responsable de la unidad de cultura, constituyen aspectos clave. 

Dicho esto y desde nuestra experiencia, compartimos algunas pistas y posibilidades en la perspectiva del diseño de acciones desde el espacio municipal, pensando en la función que como regidores y directores de cultura realizan en los municipios del Estado de Jalisco. Se trata tan solo de ideas y consideraciones, posibles o no de realizar, de acuerdo a cada realidad. 

a. La cultura como espacio de posibilidades 
La mirada amplia de la cultura debe ser el punto de partida. Una cultura que no limite en las prácticas artísticas, sino que transite por ellas, de igual forma que por las culturas populares, el patrimonio, la memoria, la historia local y las expresiones culturales propias de cada territorio. Ello abre las posibilidades y ensancha las alternativas para emprender con un repertorio amplio de posibilidades desde los gobiernos locales. 

b. Informar y abrir la participación 
Por evidente que pudiera parecer, la experiencia viene demostrando que en materia de participación ciudadana, el estado y las instituciones no siempre están disponibles para los ciudadanos y usuarios. Es por eso que resulta fundamental que las administraciones locales abran sus puertas y se avance desde el necesario espacio de diálogo eventual y a veces transitorio, a la generación de canales de participación permanentes con los artistas, gestores, organizaciones y comunidades. Ello supone el ejercicio de una vocación de participación efectiva, que se aleje del simulacro y junto con socializar la oferta pública, permita un fluido intercambio con el sector cultural. Mesas de trabajo sectoriales, grupos de estudio, encuentros, seminarios, son instancias de las que siempre se pueden extraer logros. La voluntad política para la articulación de actores públicos y privados en torno a un proyecto colectivo, y de los actores públicos entre sí, es fundamental, al igual que la información oportuna, veraz y completa, sin la cual no es posible participar. 

c. Alejarse del eventismo, apostar por procesos 
El diseño de programas y proyectos, ojala articulados en torno de una política que establezca principios, objetivos, y resultados a alcanzar constituye un esfuerzo ordenador al que debemos dedicar atención. Una correcta combinación entre evento y proceso, puede marcar la diferencia entre la capacidad de generar buenas actividades y la de fortalecer instancias que den continuidad a dichas acciones. 

d. Actuar, y hacerlo en conjunto 
El diálogo y los espacios de participación tienen sentido cuando se expresan en acciones que permitan implementar lo acordado en los procesos de discusión. El desarrollo cultural a nivel local requiere del desarrollo de una alianza honesta entre Estado, sector privado y el cultural que permita asumir los desafíos que presenta el desarrollo cultural de nuestros pueblos. En el año donde muchos de nuestros países conmemoran su Bicentenario, es una buena oportunidad para comenzar a pensar como queremos que sean las cosas en adelante. 

e. Evaluar nuestro trabajo 
¿Como medimos los resultados de lo que realizamos?, ¿contamos con indicadores para medir cuanto logramos avanzar en lo que nos hemos propuesto?, ¿participa la comunidad de esta acción? Como en todo proceso de intervención social, la evaluación de nuestras actividades constituye un elemento clave para la necesaria síntesis acerca de los resultados de nuestro quehacer. Identificar los mecanismos, la forma e involucrar a quienes con su participación posibilitan las actividades, son tareas que debemos emprender con creatividad. 

f. Sistematizar y socializar las experiencias 
Enfrentamos el desafío ya no solo del hacer, sino que de transmitir nuestras experiencias y aprendizajes por lo que documentar y socializar lo que hacemos constituye no solo un desafío, sino que un requisito para dar el salto que se precisa. Desde una mirada más amplia, este esfuerzo se enmarca dentro de la necesidad de avanzar hacia el desarrollo de un pensamiento latinoamericano en materia de gestión cultural, que recogiendo la experiencia histórica del trabajo cultural, proyecte marco teórico, ético y político para el quehacer del sector en el continente. En este sentido, la sistematización favorece la articulación del saber popular con la academia, rescatando los aprendizajes generados por la experiencia, y aportando a la generación de conocimiento desde la práctica. Asimismo, al sistematizar y devolver los aprendizajes a las comunidades y grupos que participaron en el proceso, la experiencia puede constituirse en una poderosa herramienta de empoderamiento, fortaleciendo su carácter de sujetos portadores de conocimientos, experiencias y posibilidades de ser actores de transformación social. Un primer paso en esta dirección lo constituye el documentar las prácticas y los procesos que con ellas se generen, para posteriormente analizar y proyectar los aprendizajes que la propia experiencia va entregando. 

g. Fortalecer la asociatividad 
El componente asociativo resulta fundamental para el desarrollo y fortalecimiento del sector de la cultura. A la luz del desarrollo experimentado y los desafíos que se desprenden de él, se requiere del fortalecimiento de los actores ciudadanos, sus espacios, liderazgos e iniciativas. Para las administraciones locales, contar con una sólida y activa contraparte ciudadana en la cultura, constituye una oportunidad que debe ser valorada correctamente. La existencia de asociaciones de artistas, gestores, colectivos artísticos, que ejercen representación, debe ser vista como la posibilidad de establecer alianzas y acortar la brecha que en no pocos lugares se aprecia entre las prácticas ciudadanas y el Estado. 

IV.- Final 
A modo de cierre, creemos necesario insistir en que más allá de formularios y proyectos, de la técnica y la administración, es preciso entender la gestión cultural como un proceso metodológico y creativo orientado al logro de objetivos de interés colectivo. Una acción dotada de sentido y propósitos que se plantea incidir en el estado de las cosas. Un proceso de búsqueda desde la experiencia misma con grupos y comunidades para la apertura de espacios de participación y protagonismo en la cultura, que posibiliten la visualización y proyección de las expresiones propias de las personas, grupos y comunidades con quienes trabajamos. En síntesis, una gestión cultural que abra nuevos espacios y ponga al centro de sus preocupaciones no solo la certeza de la técnica, sino la inquietud de la pregunta, para encontrar respuesta a los desafíos que plantea el desarrollo cultural en nuestros países. Hay allí un hermoso desafío de futuro que requiere el mejor de nuestros esfuerzos.

POR:
Roberto Guerra V
Presidente Escuela de Gestores y Animadores Culturales, Egac, Chile

domingo, 10 de enero de 2016

¿QUE ES LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO?

Esta interpretación es un proceso creativo de comunicación, entendido como el “arte” de conectar intelectual y emocionalmente al visitante con los valores del recurso patrimonial o lugar visitado, para que genere sus propios significados.
Es una disciplina que posee una amplia gama de pautas y directrices metodológicas para la comunicación con el público, para la presentación del patrimonio in situ a ese público, y para transmitir un mensaje impactante que, en lo posible, trascienda al mero hecho de la visita.
Es un eficaz instrumento de gestión que merece ser bien planificado, para reducir los impactos negativos e infundir unas actitudes de aprecio y custodia para con el patrimonio (incluido el entorno social).

Definiciones

Tenemos a:

Freeman Tilden
La interpretación es una actividad educativa que pretende revelar significados e interrelaciones a través del uso de objetos originales, por un contacto directo con el recurso o por medios ilustrativos, no limitándose a dar una mera información de los hechos.
Esta fue la primera definición “académica” de la interpretación, y no estuvo exenta de polémica por su encabezamiento: “una actividad educativa …” El empleo del término “educativa” se prestó a muchas confusiones, puesto que en los países anglosajones lo educativo lleva a pensar en escolares y en un marco curricular. Más tarde el propio Freeman Tilden reconoció este hecho, y así lo comentó en una de sus últimas conferencias (en 1975): lo que había querido decir era que “la interpretación es una actividad recreativa", y que lo pondría de este modo en su libro si emprendiera una revisión del mismo. Pero todos estamos de acuerdo en que la interpretación tiene unas connotaciones educativas evidentes.
División de Bosques y Parques de Massachusetts
La interpretación es una actividad educativa que revela a los visitantes los rasgos naturales y culturales, la gestión de los recursos y los elementos recreativos de un bosque, un parque, etc., de una forma emocionante y provocativa, de modo que incremente el disfrute de ese público y su aprecio por el sitio.

Don Aldridge
La interpretación es el arte de explicar el lugar del hombre en su medio, con el fin de incrementar la conciencia del visitante acerca de la importancia de esa interacción, y despertar en él un deseo de contribuir a la conservación del ambiente.

Countryside Commission for Scotland
La interpretación es el arte de explicar al público el carácter de un lugar, especialmente a los visitantes casuales, de forma que tomen conciencia del significado del sitio que visitan y desarrollen el deseo de conservarlo.

Countryside Commission (Inglaterra)
La interpretación es el proceso de desarrollar el interés, el disfrute y la comprensión del visitante por un área, mediante la explicación de sus características y sus interrelaciones.

Queensland National Parks and Wildlife Service (Australia)

La interpretación es el proceso de estimular y alentar el aprecio en los visitantes por su patrimonio natural y cultural, además de comunicarles los ideales y las prácticas de conservación.

Yorke Edwards

La interpretación posee cuatro características que hacen de ella una disciplina especial:
es comunicación atractiva,
ofrece una información breve,
es entregada en presencia del objeto en cuestión,
y su objetivo es la revelación de un significado.

Peak National Park Study Centre (Gran Bretaña)
La interpretación explica el lugar a sus visitantes no sólo en cuanto a unos hechos, sino para que la gente establezca conexiones personales con las ideas que se le presentan. El resultado final de la interpretación debe ser un estado de conciencia y un deseo de contribuir a la conservación del patrimonio. Sin embargo, la interpretación NO ES LO MISMO QUE el dar información, la educación ambiental, decidir qué es lo que la gente “debería” apreciar de un lugar, o la obtención de apoyo público para lograr los objetivos de gestión.

National Association for Interpretation (Estados Unidos)
La interpretación es un proceso de comunicación basado en una misión, que produce conexiones emocionales y cognitivas entre los intereses del público y los significados inherentes al recurso.

Bob Peart (Interpretation Canada)

La interpretación es un proceso de comunicación diseñado para revelar al público significados e interrelaciones de nuestro patrimonio natural y cultural, a través de su participación en experiencias de primera mano con un objeto, artefacto, paisaje o sitio.

Paul Risk

La interpretación, sea a través de charlas o por otros medios, es exactamente lo que la palabra quiere decir: la traducción del lenguaje técnico y a menudo complejo del ambiente, a una forma no técnica -sin por ello perder su significado y precisión-, con el fin de crear en el visitante una sensibilidad, conciencia, entendimiento, entusiasmo y compromiso.

Rideout-Civitarese, Legg y Zuefle

La interpretación es una actividad de comunicación diseñada para mejorar la calidad de la experiencia recreativa del visitante, y para inspirar, de una forma agradable, un mayor aprecio por el recurso.

John MacFarlane
La interpretación es el proceso de comunicación que pretende que el visitante descubra el significado de cosas, lugares, personas y acontecimientos. Es más que información, es más que educación… implica ayudar a que la gente cambie la forma que tiene de verse a ella misma y al mundo, a través de una mayor comprensión de sí misma y del mundo que le rodea.

Miguel Delibes de Castro

La interpretación consiste en ayudar a enamorar… el patrimonio natural y cultural necesita ser querido. En ese sentido, no debería molestar a los intérpretes ser tildados de alcahuetes, de amables celestinas ocupadas en descubrir al visitante los más secretos atractivos, las más disimuladas virtudes, del espacio -parque natural, conjunto histórico, ecomuseo…- que interpretan.

Sam Ham y Jorge Morales
La interpretación efectiva es un proceso creativo de comunicación estratégica, que produce conexiones intelectuales y emocionales entre el visitante y el recurso que es interpretado, logrando que genere sus propios significados sobre ese recurso, para que lo aprecie y disfrute.

Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP)
La interpretación del patrimonio es el “arte” de revelar in situ el significado del legado natural y cultural al público que visita esos lugares en su tiempo libre.

Principios de la interpretación

 FREEMAN TILDEN (2006). La interpretación de nuestro patrimonio. Editado por Asociación para la Interpretación del Patrimonio. Primera edición en español. Sevilla.

  1. Cualquier interpretación que de alguna forma no relacione lo que se muestra o describe con algo que se halle en la personalidad o en la experiencia del/de la visitante, será estéril.
  2. La información, tal cual, no es interpretación. La interpretación es revelación basada en información, aunque son cosas completamente diferentes. Sin embargo, toda interpretación incluye información.
  3. La interpretación es un arte, que combina otras muchas artes, sin importar que los materiales que se presentan sean científicos, históricos o arquitectónicos. Cualquier arte se puede enseñar en cierta forma.
  4. El objetivo principal de la interpretación no es la instrucción, sino la provocación.
  5. La interpretación debe intentar presentar un todo en lugar de una parte, y debe estar dirigida al ser humano en su conjunto, no a un aspecto concreto.
  6. La interpretación dirigida a niños y niñas (digamos, hasta los doce años) no debe ser una dilución de la presentación a las personas adultas, sino que debe seguir un enfoque básicamente diferente. Para obtener el máximo provecho, necesitará un programa específico.

LARRY BECK y TED CABLE 
(1989). Interpretation for the 21st Century - Fifteen Guiding Principles for Interpreting Nature and Culture. Sagamore Publishing; Champagne, II.
  1. Para despertar el interés, los y las intérpretes deben conseguir que los contenidos de sus mensajes se relacionen con la vida de quienes visitan esos espacios.
  2. El propósito de la interpretación va más allá de la entrega de información, consiste en revelar una verdad y un significado profundos.
  3. Toda presentación interpretativa –al igual que una obra de arte– se debería diseñar como una historia que informe, entretenga e ilustre.
  4. El propósito del mensaje interpretativo es inspirar y provocar a la gente para que amplíe sus horizontes.
  5. La interpretación debería presentar un tema o un planteamiento completo, y debería ir dirigida al individuo como un todo.
  6. La interpretación para niños y niñas, adolescentes y personas de la tercera edad debería aplicar enfoques diferentes.
  7. Todo lugar tiene su historia. Las y los intérpretes pueden revivir el pasado para hacer que el presente sea más placentero y que el futuro adquiera un mayor significado.
  8. Las nuevas tecnologías pueden revelar el mundo de maneras novedosas y apasionantes. Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías a los programas interpretativos debe realizarse con cuidado y precaución.
  9. Quienes se dedican a la interpretación deben cuidar la cantidad y calidad de la información a presentar (en cuanto a su selección y precisión). Bien sintetizada y fundamentada en una buena investigación, la interpretación tendrá más poder que un gran discurso.
  10. Antes de aplicar diseños en interpretación, el/la intérprete debe conocer las técnicas básicas de comunicación. Una interpretación de calidad se fundamenta en las habilidades y los conocimientos de quien la realiza, atributos que se deben poder desarrollar de forma continua.
  11. Los textos interpretativos deberían transmitir aquello que a las y los lectores les gustaría conocer, con la autoridad del conocimiento, y la humildad y responsabilidad que ello conlleva.
  12. Un programa interpretativo debe ser capaz de conseguir apoyo –político, financiero, administrativo, voluntariado–, sea cual sea la ayuda necesaria para que el programa prospere.
  13. La interpretación debería estimular las capacidades de la gente e infundir un deseo de sentir la belleza de su alrededor, para elevar el espíritu y propiciar la conservación de aquello que es interpretado.
  14. Los y las intérpretes deben ser capaces de promover actividades interpretativas óptimas, a través de programas y servicios bien concebidos y diseñados de forma intencionada.
  15. La pasión es el ingrediente indispensable para una interpretación poderosa y efectiva; pasión por el rasgo que es interpretado y por aquellos que vienen a inspirarse con él.

Alcances de la Disciplina

 La interpretación, además de ser una estrategia de comunicación en un contexto definido (un lugar de importancia patrimonial y el público que lo visita en un momento dado), es también considerada como un instrumento de gestión.
El concepto de interpretación como instrumento de gestión parte de la premisa de que a través de una programación interpretativa efectiva: 1) se reduce la necesidad de hacer cumplir la normativa y disminuyen los costes de mantenimiento; 2) las y los visitantes se pueden canalizar a zonas más apropiadas; y 3) es posible conseguir un mayor apoyo público para el organismo que proporciona esa interpretación.

Griest, Debra L.; y G.W. Mullins. 1984. Managing Conflict: A Process for Increasing Use of Interpretation as a Management Tool. Journal of Interpretation 9(1):6‑8. USA.
Sharpe, G.W.; y Gail L. Gensler. 1978. Interpretation as a Management Tool.Journal of Interpretation 3(2):3‑9. USA.
Ventajas de la interpretación
Varios autores consideran que la interpetación tiene múltiples beneficios; aquí entregamos el siguiente resumen (extraído de Morales, Jorge. 2001. Guía Práctica para la Interpretación del Patrimonio. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y TRAGSA, Segunda edición):
- Favorece la comprensión del usuario por el lugar que visita.
- Brinda mejores oportunidades de disfrute a los excursionistas.
- Reduce el número de visitantes insatisfechos.
- Reduce el incumplimiento de las normas por campistas, excursionistas y visitantes en general.
- Evita tener que recordar y hacer cumplir leyes y normas.
- Disminuye las posibilidades de interferencia entre los visitantes, evitando el conflicto social entre ellos.
- Reduce la intrusión de la administración en las actividades, manteniendo la sensación de libertad del visitante.
- Reduce el vandalismo.
- Reduce los costes de operación y mantenimiento.
- Favorece a otras unidades de gestión del lugar protegido (por ejemplo: vigilancia, restauración, mantenimiento).
- Puede explicar el papel y las actividades de la institución, de forma que el público comprenda la función de ésta.
- Fortalece la imagen del organismo como resultado de unas relaciones públicas positivas.
- Informa al público, y un público bien informado puede tomar decisiones juiciosas respecto a la gestión de su patrimonio.
- Hace comprender acciones impopulares (caza controlada, manejo de poblaciones de fauna, vallado de sitios, etc.).
- Da a conocer las necesidades del lugar, favoreciendo el apoyo del público.
- Permite influir en los movimientos de las personas desde áreas vulnerables hacia otras que puedan soportar mejor el impacto humano.
- Puede colaborar en la promoción de un área, donde el turismo sea esencial para la economía de la zona.