martes, 26 de julio de 2016

ESTUDIO Y ELABORACIÓN DE INVENTARIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL (Por: Alesia Martínez (Licenciada en Artes))

Hacer una revisión sobre lo que son y han sido los procesos de inventario para el conocimiento del patrimonio cultural de una nación es una tarea difícil por los aspectos que ella en si misma implica. No obstante, y en vista de las circunstancias, ha tocado analizar una serie de documentos resultados de la labor de registro del patrimonio cultural. Tarea ésta que ha permitido, entre otras cosas, establecer o más bien reconocer las diferentes formas de trabajo que pueden implementarse en distintas naciones que persiguen un mismo fin: conocer lo que se tiene.
Actualmente, la mayoría de los países, ante la necesidad de conocer, valorar y conservar los restos del pasado que conforman el Patrimonio Cultural han establecido un sin fin de reglamentos, convenios y demás normativas que estimulan y, en muchos casos obligan, la realización de proyectos de inventario que vayan en pro del conocimiento del legado patrimonial con que cuenta cada localidad.
En tal sentido, países como España y Venezuela realizan labores de inventario de los bienes culturales que poseen con el objeto de sentar bases para su estudio y promover el acercamiento del hombre a su medio, es decir, para hacer del conocimiento de la ciudadanía en general la importancia que tienen los bienes materiales e inmateriales que hoy forman parte de nuestro acervo. Dicho inventario enfocado en la posibilidad de reorientar las intervenciones que sobre los Bienes de Interés Cultural se realizan, conlleva a su vez, a la realización de catálogos específicos para el mejor conocimiento de todo cuanto es significativo para la comunidad.
Prueba de ello son los innumerables catálogos específicos, de los monumentos existentes en cada localidad, que en España muy particularmente, se han publicado y que en Venezuela actualmente se están desarrollando.
Con estos documentos se pretende entender el significado de lo protegido bajo una normativa específica y a la vez encauzar las actuaciones necesarias para el mantenimiento del bien. Queda claro, que el fin de los inventarios no es meramente administrativo sino que más bien persigue transmitir a las generaciones venideras los valores que nos fueron legados y constituyen, además una herramienta para el inicio de investigaciones que desde el punto de vista científico se puedan ejecutar posteriormente.

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