lunes, 29 de mayo de 2017

¿QUÉ ES UNA EXPOSICIÓN INTERPRETATIVA? (EveMuseos)

¿Las exposiciones que diseñamos responden a preguntas que nadie formula? ¿Están llenas de “información”, pero no hay adaptación de los temas de manera que los visitantes puedan entenderlos con facilidad? ¿Hemos invertido dinero en que sea una exposición bonita, pero los visitantes no parecen aprender o recordar algo de ella? Si la respuesta a estas preguntas es sí, es que no estamos diseñando exposiciones “interpretativas”. Hemos visto a lo largo de los años cómo casi todas las exposiciones se denominan exposiciones interpretativas, pero la mayoría de ellas no “interpretan” realmente nada, simplemente presentan información. El problema es que muy a menudo hay una falta de conocimiento acerca de lo que hace que una exposición interpretativa sea realmente “interpretativa”.


El objetivo de este artículo es dar una introducción general sobre lo que hace que una exposición sea “interpretativa”, y algunos consejos sobre cómo conseguir que las exposiciones sean más efectivas para comunicar su mensaje, trasladando el lenguaje del experto en el tema de la exposición al del visitante. Recordemos primero algo muy importante: tú no eres tu audiencia.
¿Qué entendemos por exposición?
Una exposición es un conjunto de soportes de información (visuales, auditivos, sensoriales, etcétera) diseñados, fabricados y montados deliberadamente dentro de un espacio definido para conseguir un efecto deseado.
¿Razones para producir exposiciones?
En general, creemos que las exposiciones son probablemente uno de los vehículos menos rentables a nuestra disposición para comunicarnos con los visitantes del museo, especialmente si son  proyectos que no han sido testados antes de su construcción final. Sin embargo, aquí os enunciamos algunas razones para, aún y todo, seguir haciendo exposiciones:
  • Narrar una historia en una secuencia o moda ordenada.
  • Narrar una historia que no puede ser contada o ilustrada en otro sitio.
  • Traer objetos, artefactos e historias a los lugares donde están los visitantes.
  • Adaptar a escala humana (es decir, transformar un modelo de cuatro metros de altura a uno de la altura de un peque).
  • Permitir a los visitantes la libertad de que tengan su propio ritmo de visita.
  • Propiciar que el personal del museo trabaje en proyectos nuevos
¿Qué es “interpretación”?
Cuando hacemos la planificación de exposiciones “interpretativas”, deberíamos manejar una definición operativa de lo que es realmente “interpretación”. La definición que nos gusta, aunque un poco viejuna, es la siguiente:
“La interpretación es un proceso de comunicación diseñado para revelar significados y promover relaciones con el patrimonio cultural y natural, al público, a través de experiencias de primera mano con objetos, artefactos, paisajes o sitios”. – Interpretación Canadá (1978) -.
¿Qué diferencia existe entre las exposiciones interpretativas y las exposiciones generales “informativas”?
Una exposición interpretativa hace que su tema central “cobre vida” a través de la participación activa de los visitantes y de la relevancia que pueda llegar a tener para enriquecer la vida cotidiana del visitante/espectador aportándole un conocimiento nuevo. Las exposiciones interpretativas deben tener/contener/hacer:
  • Emplear técnicas y principios interpretativos (Principios Interpretativos de Tilden).
  • Provocar el interés o la atención del visitante.
  • Relacionarse con la vida cotidiana del visitante.
  • Revelar el concepto principal en un final único y/o creativo.
  • Abordar el todo – ilustrar el tema interpretativo principal en la exposición -.
  • Tener unidad en el mensaje (usar elementos de diseño que ayuden a definir el tema principal).
  • Ser objetivos y basarse ​​en resultados (tener objetivos de aprendizaje, conductuales y emocionales).
Las dos preguntas básicas que un organizador de exposiciones interpretativas se debe hacer y responder, como parte del proceso de la planificación interpretativa de la exposición, son:
1. ¿Por qué un visitante debería tener  interés en saber  acerca de “ésto” (información o tema que la exposición está presentando)? Si no puedes encontrar razones sobre ese porqué  , ¿cómo podrías “provocar”  que los visitantes se “sumergieran” en la exposición e interactuasen con ella?
2. ¿Cómo quieres que el visitante utilice la información que se presenta en la exposición? Si no buscas que el visitante utilice dicha información (o el visitante no puede usar ni esa información ni los conceptos presentados en la exposición), ¿por qué se la estás dando? No hay respuestas “correctas”, sólo preguntas para la reflexión. Las respuestas ayudarán a planificar y diseñar exposiciones más amigables para el visitante, haciéndolas rentables.
La psicología de la exposición – su “carga” -.
La “carga” de la exposición es el término que usamos para describir la cantidad de tiempo y energía (tanto física como psicológica) que cada exhibición exige al visitante para que interactúe con los contenidos. Piensa en el visitante que viene a un museo o centro de interpretación con el 100% de entusiasmo, interés y emoción, y piensa también en cuándo entran por primera vez en el área de la exposición. A medida que se mueven a través de las exposiciones, la energía emocional y el interés comienzan a decaer – normalmente porque están psicológicamente cansados y sobrecargados de tanta información y estímulos que se les ofrece -. Y, por lo general, en unos 45 minutos máximo, el visitante ya ha tenido suficiente y se dirige a la tienda de regalos o a la cafetería. Suele ocurrir que las exposiciones con mayor “carga” son las interactivas, las que requieren coordinación mental y física – más proceso de pensamiento, por lo tanto, más fatiga mental -, y las exposiciones de carga baja son las más pasivas, con gráfica plana, dibujines, colorines, etcétera. La siguiente matriz de clasificación de exposiciones nos ayudará a determinar la “carga” general de una exposición, con exposiciones de tipo 1, que tienen un interés más intrínseco, y  exposiciones de tipo 3 que tienen, en general, menor interés para los visitantes.
Exposición Tipo 1.
La exposición se mueve o tiene movimiento , al igual que el visitante se mueve o hace algo – un ejemplo de exhibición interactiva podría ser  interactuar con un animal vivo, o bien una actividad informática- En general, este tipo de exposiciones tiene un interés más intrínseco para los visitantes.
Exposiciones tipo 2(A).
El visitante puede hacer algo, pero la exposición es inerte, como poner, por ejemplo, una mano sobre una superficie táctil o tocar una piel de animal.
Exposiciones tipo 2(B).
El visitante es pasivo (sólo observa), mientras que la exposición hace todo el trabajo, como emitir un video, ver un animal vivo en un zoológico o acuario desde la valla o detrás del cristal de la pecera, o ver un modelo de trabajo.
Exposiciones tipo 3.
El visitante es pasivo (sólo observa) y la exposición es pasiva (no hace nada) – se miran las colecciones en vitrinas, con el uso de gráfica plana y dibujines, por ejemplo.
La idea que nos aparece es que el visitante va en caída libre (interés) desde la 1 a la 2 y, finalmente, a la 3, generalmente por la disminución en el interés intrínseco que tienen estos tipos de exposiciones. Por lo tanto, se requiere más uso de técnicas de interpretación para las exposiciones de tipo 3 que para las de tipo 1. Las investigaciones han demostrado que las personas están más interesadas en estímulos dinámicos, animados y cambiantes que en trabajos pasivos (USDA Design Office Research Report – California 1996). Si deseas ver estos conceptos en acción, sólo tienes que ir a cualquier museo o centro de interpretación y “vigilar” a los visitantes. Nosotros lo hacemos constantemente y es altamente clarificador de lo que hacemos bien o no.
El efecto del contenido de exposición sobre los factores de “carga” del visitante.
También sabemos por nuestros años de experiencia y de investigación, que el contenido – no el continente – de una exposición juega un papel fundamental en el interés intrínseco que los visitantes tienen hacia las exposiciones. Entre otras cosas, los visitantes tienen un mayor interés intrínseco en el “objeto real” que en las réplicas, y mucho más que en los gráficos o en el texto.
Por supuesto, esto depende también del tipo de museo. La mayoría de los museos de ciencias tienen, en su mayoría, exposiciones de tipo 1. El problema es que es fácil tener una “exposición quemada” para los visitantes, sobre todo porque a menudo no se comunica de manera “digerible” un tema de interpretación para todos los públicos. Los museos de arte plantean el problema opuesto, al ser todas sus exposiciones del tipo 3 – a menos que se sepa lo que uno quiere ver, puede resultar una experiencia aburrida para muchos visitantes -. En general, los museos de arte no ofrecen “interpretación”, a excepción de los más creativos en cuanto a educación, que disponen de un personal capaz de hacer que el arte “cobre vida” para los visitantes. Podemos utilizar este concepto de carga de exposición e interés intrínseco para “mezclar y combinar” exposiciones. Por ejemplo, si planteas una exposición sobre las herramientas de piedra nativas americanas , y muestras muchos de estos originales en una vitrina de cristal para que los visitantes las vean, tendrás una exhibición del tipo 3. Pero si agregas réplicas de herramientas para poder manejarlas y “adivinar” así cómo se utilizaban – qué tipo de herramienta eran y su uso -, tendrás una exposición de tipo 2(A), de interés más intrínseco. También puedes producir exposiciones que incluyan, en una sola, los 4 tipos.
Las mentes demandan “Hands-On” para funcionar correctamente.
Uno de los grandes problemas que nos encontramos en algunas exposiciones, es aquel relacionado con el hecho de que los visitantes pueden tocar las cosas, pero faltan razones o conceptos de aprendizaje conectados con lo de “tocar”. Este es el caso de los juegos táctiles, por ejemplo – un estándar en la mayoría de los museos de la naturaleza y la ciencia -. Nos fijamos en cómo un visitante toma y observa una cornamenta de un ciervo, ¿y? Dejan la cornamenta y, a continuación, toman una concha de tortuga, ¿cuál es el fondo de la actividad? Para que estas exhibiciones realmente funcionen necesitaremos usar el “Brain-On” en la planificación y diseño de la exposición. Por ejemplo, la exposición podría mejorar mucho si planteamos: “coge la cornamenta del ciervo y piensa en cuántas diversas herramientas diferentes podrías fabricar con ella, ¿cuáles serían esas herramientas?”. Ahora la mente tiene un objetivo capaz de provocar una actividad.
Planificación de exposiciones interpretativas sí, muy bien, pero queremos resultados por favor.
Al planificar exposiciones interpretativas, el elemento más importante en el proceso de la planificación (pero que casi siempre queda excluido del proceso) es tener muy claro qué objetivos deseamos que cumpla la exposición: animamos a todos los planificadores de exposiciones interpretativas a asegurarse de que se generen los objetivos para cada exposición, pero por escrito, y de que el diseñador de exposiciones obtiene y sigue la intención de los objetivos. ¿Cómo puede un diseñador de exposiciones diseñar una exhibición rentable si no tiene idea de lo que la exposición se supone que debe lograr? Nosotros, al planificar las exposiciones utilizamos tres tipos de objetivos:
1. Objetivos de aprendizaje:
Los objetivos que indican exactamente lo que deseamos que el visitante aprenda o recuerde, como “al completar el recorrido de la exposición, la mayoría de los visitantes podrá enumerar tres formas en que las plantas se han usado en medicina”. O “al terminar de visitar esta exposición la mayoría de los visitantes podrá describir el concepto de “elevación de vuelo” en la fabricación de los aviones”.
2. Objetivos del comportamiento:
Son los objetivos que se plantean “¿cómo deseamos que los visitantes usen prácticamente la información que ofrece la exposición?” Esto es lo que se pretende que el visitante haga( nuestro objetivo). Un ejemplo podría ser: “al completar el recorrido de la exposición,  la mayoría de los visitantes querrá contribuir a preservar casas históricas de alguna manera”. Otro ejemplo: “al completar el recorrido, la mayoría de los visitantes querrá saber más sobre la historia de los constructores de dólmenes”. El comportamiento también puede ser de naturaleza psicológica: “la mayoría de los visitantes del centro de interpretación querrá volver más a menudo, y comentará a sus amigos que el sitio es fantástico”.
3. Objetivos emocionales:
Los objetivos emocionales son aquellos que generan un mayor impacto en la memoria a largo plazo de los visitantes (y contribuyen a lograr los objetivos conductuales de la exposición). Son importantes porque ayudan a los diseñadores a decidir sobre la selección gráfica de la exposición, los colores, el uso de los efectos de sonido, el desarrollo de copia objetos, redacción de cartelas y mucho más. Algunos ejemplos de objetivos emocionales podrían ser: “al completar la exposición, la mayoría de los visitantes sentirá una sensación de tristeza por los niños que trabajaban en las minas de carbón a finales de 1800”. O “al terminar de ver la exposición, la mayoría de los visitantes querrá dejar de fumar”. Otros objetivos emocionales podrían ser aumentar el orgullo sobre el patrimonio local, o incluso “aprender a sentir”.
(EveMuseos)

TURISMO RURAL Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

El espacio rural y sus transformaciones recientes. En las últimas décadas se asiste a una serie de transformaciones en el espacio rural que involucran, entre otras cosas, la difusión de nuevas formas de producir, la presencia de nuevas actividades y el accionar de nuevos actores. Consecuentemente, desde la investigación académica y también desde la gestión, se ha comenzado a considerar al espacio rural ya no como un ámbito dedicado exclusivamente a la producción primaria (fundamentalmente agropecuaria), sino como concentrador de distintos usos (productivos, residenciales, recreativos, turísticos, etc.

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domingo, 28 de mayo de 2017

HISTORIAS EN LA TIERRA; MANUAL DE EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA

El estudio del pasado se nos muestra en este libro como un apasionante itinerario científico, en el que el arqueólogo aparece como un artesano al servicio de la memoria histórica. Más que un manual, el libro constituye una guía sobre los procedimientos de la estratigrafía, el último gran método para recuperar la historia conservada en la tierra.

PRINCIPIOS DE ESTRATIGRAFÍA ARQUEOLÓGICA

Desde hace unos cuantos años, buena parte del futuro de la arqueología europea se está decidiendo en la arqueología de las ciudades. Y no sólo porque su conocimiento sea una pieza clave para el estudio de la Antigüedad y exista una progresiva conciencia de la erosión continuada del subsuelo y del paisaje urbano, así como de la necesidad de conservar su patrimonio histórico-arqueológico convirtiéndolo en una herramienta de mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, lo que lleva a abocar en ella unos presupuestos sustanciosos y a emplear a una parte importante del colectivo profesional de arqueólogos. Nacida hace apenas dos décadas, y respondiendo más a exigencias provenientes de la sociedad que a impulsos de la propia evolución de la disciplina arqueológica, la arqueología urbana debido a sus características, complejidad y envergadura impone un colosal esfuerzo de racionalización y cuestiona tanto el bagaje conceptual como la práctica excavatoria del arqueólogo académico. En los propios yacimientos es donde se va definiendo una arqueología profesional, de alto nivel, regenerada en sus métodos y técnicas, y desde nuevas bases institucionales y operacionales desde donde se lleva a término

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EL TURISMO DE CIUDAD: DESARROLLO Y MARKETING TURÍSTICO DE CIUDADES

Un hecho casi universal en el ámbito público es la voluntad de la mayoría de dirigentes políticos de hacer crecer la actividad turística, tanto por su valor económico como por ser uno de los sectores que genera más empleo, aunque siempre encontraremos quien opine, equivocadamente, que el turismo no da tantos votos como las obras públicas.

Cuando una ciudad se plantea como prioridad impulsar el turismo, se hace necesario formular un Plan Estratégico de largo plazo que sea la referencia para todas sus actuaciones en un ámbito temporal extenso (normalmente se plantea a 10 años) y que establezca las bases y estrategias para toda su actuación futura.


El Plan Estratégico de Turismo es el instrumento técnico adecuado para el logro de estos objetivos, y su formulación es la suma de dos planes,  un Plan de Desarrollo y un Plan de Marketing

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS MEDIOAMBIENTALES EN LA HOSTELERÍA Y OCIO

El objetivo general del Manual es promover entre los empresarios y trabajadores del sector turístico la mejora continua de la actividad en relación con el medio ambiente, mediante la exposición de unas recomendaciones prácticas cuya aplicación mejorará la eficiencia ambiental de las pymes turísticas de Granada en particular, y de Andalucía en general.
Objetivos específicos del Manual:
·         Reducir el consumo de agua.
·         Utilizar de manera eficiente la energía consumida en el sector turístico.
·         Disminuir la generación de residuos y favorecer su reutilización.
·         Minimizar el efecto ambiental de las emisiones atmosféricas de los ruidos.
·         Mejorar la competitividad de la empresa mediante la mejora de su imagen y ahorro.

·         Favorecer el cumplimiento de las exigencias medioambientales de las empresas del sector turístico.

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