lunes, 25 de julio de 2016

METODOLOGÍA PARA EL INVENTARIO DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL EN LAS RESERVAS DE LA BIOSFERA

El 20 de abril de 2006 entró en vigor la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 17 de octubre de 2003 y que, hasta el 25 de mayo de 2011, ha sido ratificada por 136 estados. De esta manera se iniciaba el proceso de desarrollo de la Convención y de aplicación de las  disposiciones que contiene, que posteriormente han sido desarrolladas y precisadas en las Directrices operativas para la aplicación de la Convención para la salvaguardia del patrimonio  cultural inmaterial, al tiempo que se abría definitivamente la difusión a toda la sociedad del  nuevo concepto de “patrimonio cultural inmaterial”, forjado tras largos e intensos debates entre expertos y responsables institucionales de todo el mundo.
Una de las primeras y más claras obligaciones que establece la Convención es la elaboración de inventarios del patrimonio cultural inmaterial, tarea que no se presenta fácil ni rápida  tratándose de un concepto  nuevo y teniendo en  cuenta que  no se establecen  criterios sobre  cómo  elaborarlos.
El Centro UNESCO de Cataluña, que sigue desde el primer día la aplicación de la Convención y es una ONG acreditada para asistir al Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en sus tareas, se planteó en  2009, en el marco de  su voluntad de contribuir al desarrollo de la Convención, la necesidad de disponer de unas  orientaciones que facilitasen la realización de estos inventarios.  
Así surgió el proyecto de desarrollar una metodología a partir de una experiencia concreta y se pensó que un territorio idóneo para llevarla a cabo era una reserva de la biosfera, una figura establecida también  por la UNESCO y que se  refiere a un territorio  donde las prácticas  culturales de la población se tienen especialmente en cuenta

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