Afirmaba Juan Donoso Cortés, filósofo, político y diplomático
español del siglo xix, que en lo pasado está la historia del futuro. Es una
entre la enorme variedad de citas que hacen referencia a la historia y su discurrir. Muchas de ellas coinciden en el
reflejo del pasado en el futuro y en el concepto de la repetición de la
historia.
No podemos permitir, entrada la segunda década del siglo xxi,
que una historia escrita y protagonizada por tan sólo una mitad de la humanidad
se repita en un mundo en el que la igualdad entre mujeres y hombres debería ser
ya una realidad. Sin embargo, la desigualdad sigue estando presente en todas
las sociedades aunque vayamos por el buen camino: las situaciones de
discriminación disminuyen gracias a las acciones coordinadas de las
administraciones públicas, las instituciones de justicia, organismos
internacionales, empresas privadas y agentes sociales.
Para avanzar en esta línea, es preciso conocer la historia no
escrita, el discurso velado por corrientes historiográficas que centraron sus
atenciones en sociedades de grandes políticos, estrategas, exploradores o creadores,
en su mayoría, hombres. Las manifestaciones
artísticas del pasado nos han legado el conocimiento sobre las formas de
vivir, relacionarse, pensar y crear de
las generaciones que nos preceden. Y gracias a ellas, podemos, de una forma u
otra, acercarnos a la vida pública y privada de las mujeres.







