sábado, 23 de julio de 2016

MUSEOS Y NUEVA MUSEOLOGÍA (III – TRABAJADORES- por: EVE MUSEOS)

Las personas que trabajan en museos y galerías se pueden clasificar de muchas maneras, si son profesionales o no , si trabajan a tiempo completo o a tiempo parcial… y podríamos , así mismo,  establecer una división en las diferentes actividades funcionales, tales como con la conservación, curaduría, o la educación. La “nueva museología” tiende a alejarse de un enfoque tradicional sobre el papel del “trabajador del museo”, acercándose a la base intelectual que se necesita para desarrollar cualquier trabajo que se lleve a cabo dentro del sector. Esto implica que, las diferencias entre los miembros del personal y sus funciones dentro del museo, parten de esa idea de intelectualidad (razonamiento sobre la base del conocimiento), y que se  manejan  conceptos que tratan de explicar  cómo funciona el sector desde el punto de vista de las responsabilidades profesionales, comparándolo con los conceptos teóricos que promulga la “nueva museología”.

La cuestión fundamental es saber si los museos – siempre desde el punto de vista de la innovación -, deben estar controlados por una fuente de alimentación centralizada, que esté basada en las calificaciones profesionales , o no, en los méritos y experiencia o, por el contrario, si ese control está más localizado entre los múltiples factores internos que representan una variedad de intereses palatinos. En la evolución natural que estamos analizando estos días,  partiendo del concepto de “nueva museología”, parece que no debería haber una distinción clara entre las funciones profesionales de los trabajadores de los museos,  con relación a una capacidad colegiada y estrictamente definida, dándose cambios que son fruto del desarrollo a partir de esa evolución en los patrones de gestión y organización interna – por lo menos en algunos de los servicios del museo, si no en todos -. Por lo tanto,  el énfasis ahora queda establecido en las habilidades y conocimientos que el personal tienen en términos de su función – ya se trate de las ideas más tradicionales de curaduría o de la importación de las más recientes, como ese el caso de la comercialización -, siendo funciones definidas según su misión general, pero reforzando el concepto de trabajo en equipo en toda la organización, generando soluciones solventes, en comité, para los problemas individuales a los que se enfrentan cotidianamente los servicios del museo.

La evidencia que muestra este tipo de razonamiento, pone de relieve que los trabajadores del museo actúan en equipo para resolver los problemas dentro de sus servicios reconocidos. Alguien describió esta polarización como lo que ocurría con aquellos grupos de la vieja escuela que, cuando aparecía un grave problema, no tenían otra que abandonar su individualidad para afrontar la dificultad que fuera en grupo. La “nueva escuela” incluye la divulgación, el aprendizaje , designando personas  abiertas a  funciones que el museo necesita para vivir, mientras que la “vieja escuela”,  estaba cimentada sobre las colecciones, a su vez relacionadas con curadores y personas que ejercían funciones delimitadas dentro de departamentos piramidales. En la “vieja escuela” las diferentes facciones estaban basadas, claramente, en la diferenciación funcional, y con frecuencia se producía el “perro come perro” en términos de estatus y en el ejercicio del poder. La distancia que se viene generando sobre estas dos escuelas, el concepto de lo “tradicional” y de lo “nuevo”, es bastante clara, y muestra que puede haber algún tipo de transición que tiene lugar en el sector de los museos, y  que es resultado de la negociación y de aportar soluciones al conflicto entre funciones del personal y las funciones generales para los servicios de los museos.
En los fundamentos del museo actual prevalecen las personas,  en lugar de posiciones especialmente definidas, incluso los visitantes ya tienen roles activos dentro del museo moderno (Amigos de los Museos, p.e.). Por lo tanto, y sobre todo, se crea un espacio para fomentar el diálogo y la discusión profesional. Esta nueva forma de evolución ha facilitado que se generen una gran cantidad de equipos de la comunidad, que trabajan por y para la comunidad adscrita al museo. Se trata de evitar que se fomenten los individualismos que defienden y se pasan el día reivindicando “su” conocimiento, para finalmente no compartir la información. Esa es la manera en que casi todas las decisiones que afectan, ya no sólo al museo sino también a los trabajadores, se toman entre bastidores. Los tiempos están cambiando, afortunadamente.
Por otra parte, confirmamos, dentro de los museos que conocemos, la clara existencia de diversos grupos de trabajo. Hay que aclarar que, con relación a los procesos atribuidos a la “nueva museología, se nos indicó que éstos estaban limitados en la práctica, siendo un comentario frecuente el de que la nueva metodología tiene un nivel de discurso al que aún le falta un largo recorrido para hacerse práctico al 100%. Un buen ejemplo de esto es, por ejemplo,  la falta de compromiso de los museos con los visitantes. Se nos pusieron algunos ejemplos basados en proyectos de participación de los visitantes dentro de algunos de los servicios estudiados, y muchos más ejemplos de conversaciones con voluntarios muy activos y comprometidos, y también con “amigos del museo”. Esta información fue valorada como exitosa por los trabajadores de los museos con los que se habló y, a menudo, nos comentaron que estas colaboraciones se habían evaluado haciendo un seguimiento concienzudo. Sin embargo, éstas experiencias fueron realmente poco frecuentes en otros muchos museos. La mayoría de los museos visitados no tenían una estrategia formal de compromiso con los visitantes, más allá de recabar comentarios en los libros de visitas y tarjetas , con la típica encuesta al público ocasional (algunos nos manifestaron que este tipo de estudio no se realizan por ser muy costosa su realización (?)).
Incluso cuando el museo ponía en marcha un sistema de tarjetas de comentarios del visitante, los trabajadores del museo no llevaban a cabo actividades de seguimiento después de que los comentarios fueron comunicados, difuminándose esa información en el proceso, siendo víctima de la jerarquía de gestión. Los trabajadores del museo, a menudo se reafirmaban en la importancia de la participación de los usuarios, pero había pocos ejemplos específicos de retroalimentación de los visitantes, no teniendo impacto alguno en el diseño de las actividades del día a día. En algunos casos, se hacía referencia a los visitantes en términos despectivos, manifestando que lo que se percibía eran demandas poco realistas. Se manifestó también que la participación en las actividades que se realizaron, era dominio exclusivo de los profesionales y los gestores relacionados con la educación y de nadie más. En general, no hubo evidencia de polarización entre grupos de personal, aunque sí la existencia de algún compromiso con las ideas asociadas a la “nueva museología”, pero muy limitada en la práctica, sobre todo cuando se sigue observando, en muchos casos, la influencia de la “vieja guardia curatorial”, que domina las actividades desde el nivel del suelo.
Los trabajadores defendieron a menudo (aunque no siempre con demasiada convicción) que los procesos eran cada vez más liderados para dar respuesta a las necesidades de los visitantes en relación con los servicios del museo. Muchos trabajadores del museo trataron de desarrollar una contra-narrativa, mediante la utilización de discursos profesionales sobre los que está involucrada la realización de su función, añadiendo la dificultad de realizar su labor si existe el control jerárquico de sus funciones. Los trabajadores del museo se dibujan a si mismos como “profesionales” o “semi-profesionales” en un sentido amplio, dependiendo de sus funciones en el museo, y dependiendo de si se da,o no, la influencia de su opinión, a partir de las dos ideologías personales: las históricamente heredadas y las que responden a ideales profesionales. Esta división también podría ser vista como una fuente de fricción y división entre los trabajadores, dependiendo de la comprensión existente sobre sus diversas funciones en el museo. Añadimos la evidencia que nos sugiere que el proceso de polarización, a veces, se ve “empujado” o “amañado”, con la intervención de profesionales muy ocupados en la utilización de sus actividades para la defensa de sus propios mecanismos de control en la gestión del museo. Otros, sin embargo, utilizan estrategias más activas para su gestión administrativa, ya sea a través del control de la información o poniendo en marcha acciones individuales tales como “saber conquistar a quien en realidad manda” (?). Esto nos lleva a reflexionar en particular sobre la diferenciación jerárquica de las instituciones en la actualidad, y los posibles cambios que se pueden comenzar a producir en la distribución del poder dentro del museo, en su relación con la “nueva museología”. Puede que, al final del camino, estemos hablando exclusivamente de un “relevo generacional”.
Diferenciación por rangos
En muchos de los servicios estudiados, había una sensación de que el papel de los curadores había sido “degradado” dentro de la jerarquía de actividades del museo. El papel de los curadores había sido empujado hacia abajo en la jerarquía, y las capas más altas, las de los directivos,  a menudo se habían posicionado entre los conservadores y los tomadores de decisiones de alto nivel. El “título” profesional asignado a los curadores a veces había evolucionado hacia el de “gestor del edificio”. De hecho, siguiendo nuestra experiencia, en la mayoría de los servicios del museo sí vimos que se habían asignado una gran variedad de nuevos roles, no sólo a los curadores, sino también a otros grupos de profesionales como son los conservadores, e incluso a los responsables de los programas de educación. En un ejemplo concreto, el último comisario había dejado el servicio hacia un año y nunca había sido sustituido. En otro caso, existía un personal fijo y móvil que trabajaba entre doce museos diferentes , con un preaviso de una semana de margen en la asignación del museo. Este tipo de cosas – muchas de ellas son consecuencia de la salvaje crisis-, afectan a las funciones tradicionales de los curadores, como es lógico, aumentando exponencialmente sus obligaciones y variando sus responsabilidades día a día dentro de la administración y gestión del trabajo en el museo, algo que limita su trabajo en las colecciones y en el  diseño de las exposiciones.
Si seguimos fijándonos en la posición de los curadores, vemos que ya no se involucran tanto en la planificación de las colecciones. Los curadores han terminado siendo empujados cada vez más hacia abajo en la estructura. Entonces, ¿cuáles son las consecuencias de todo esto? Los curadores solían ser la segunda capa de gestión y ahora son sextos en el escalafón. Hay muchas más capas de toma de decisiones antes de llegar a un curador, es decir, que el curador podría no estar implicado en el proyecto hasta que ya esté bastante bien avanzado en esas etapas de toma de decisiones
El punto clave es que muchos conservadores sentían que estaban luchando en la retaguardia, contra los administradores de rango superior. De nuevo, ésto refuerza las estructuras de división y polarización de los trabajadores dentro de algunos de los servicios del museo estudiados. En otros ejemplos, sin embargo, el papel tradicional del curador estaba vivo y funcionando, con una alta dirección preparada para permitir que los curadores tuvieran total responsabilidad sobre las exposiciones, exentos de tener que salvar las excesivas capas de gestión por encima de ellos , disfrutando de la dirección y del control total en su área.
Gran parte del personal del museo, que trabaja en estrecha colaboración con las colecciones, manifestaron que eran víctimas de la pérdida de control sobre su función, alejándose de la dirección del museo, si bien el resto del personal no necesariamente comparte esta percepción. Muchos curadores mostraron una clara opinión sobre la escasa importancia que se da a las colecciones en la política de la alta dirección en general. Es importante señalar, sin embargo, que los trabajadores eran conscientes de la dicotomía entre las actividades “intrínsecas” en el museo y otras circunstanciales, como lo demuestra, por ejemplo, que los trabajadores hayan etiquetado determinadas acciones como de “vieja escuela” y otras de “nueva escuela”. Gibson (2008) señaló en su momento que las acciones no son un argumento simple de blanco o negro. Los curadores mostraron que eran conscientes de que había acuerdo con los objetivos sociales dentro de sus organizaciones, aunque se vieron a sí mismos como alejados de las colecciones. La visión museológica tradicional de los museos , como instituciones centradas en sus colecciones, sin duda sigue presente entre muchos de los miembros del personal del museo – no sólo los curadores y conservadores, sino también el personal de educación y contacto con la comunidad -, así que ven sus propias acciones profesionales como definidas tanto por las colecciones, como por los propios dictados de la alta dirección. Los mecanismos de control de la gestión interna, a menudo provocan la creación de estrategias defensivas internas , para la preservación de lo tradicional y de los roles profesionales basados en las colecciones, como una  reacción a la percepción de que la gestión se dirige exclusivamente a la gestión y administración de la institución, y poco más.
La aplicación práctica de la “nueva museología”, por lo tanto, puede ser obstaculizada por estructuras y mecanismos de gestión modernos, con muchos trabajadores del museo manifestando una fragmentación que ellos mismos perciben sobre los grupos polarizados dentro de los servicios del museo. Este punto de vista, ha favorecido, en muchos casos, el desarrollo de las actividades de defensa sobre los museos y sus funciones . Sin embargo, el establecimiento de una división funcional clara entre los “gestores” versus “personal” del museo,  permitió ,en otros casos, la continuación de una visión más tradicional. En cada escenario, la relación entre los trabajadores y la dirección , era un área clave de discusión, y tuvo un impacto fundamental en la implementación de las expectativas de la política , que viene de la mano de la “nueva museología”.
Para Lipsky (2010), la relación entre los directivos y los trabajadores “a nivel del suelo” (o lo que él llama burócratas a nivel de calle) es un elemento clave en la lucha por la aplicación efectiva de la “nueva museología”. Él entendía que la relación gestor-trabajador era generalmente conflictiva, con los trabajadores en una lucha continua por el poder y los recursos. Los trabajadores, sobre el terreno, son capaces de tomar ventaja de la gestión conflictiva e ineficaz para aumentar la dirección y el poder sobre las actividades del día a día (Lipsky). “Es cierto que existen elementos de lucha dentro de las estrategias defensivas empleadas por los trabajadores del museo”.
Las críticas a Lipsky (2010) incluyen la afirmación de que las relaciones de gestión no siempre son conflictivas. Cuando el personal del nivel del suelo habla de sus propios gestores inmediatos,  los comentarios son en general positivos. Los gerentes que se mencionan críticamente se ven a menudo como seres borrosos y sin nombre, localizados más arriba en la jerarquía directiva, o incluso fuera del museo. Evans (2011) también discute ésto en su estudio sobre los trabajadores a nivel de la calle, observando que los gerentes tienen su propio conjunto de normas y valores profesionales que son a menudo favorables a los trabajadores del nivel del suelo. Los administradores de los que hablamos eran, por lo general, defensores claros de los servicios del museo estudiado. Muchos no necesariamente se veían a sí mismos como un motivo de conflicto con los valores profesionales de otros trabajadores, pero sí estaban más preocupados con dejar que estos valores profesionales determinasen lo que realmente eran decisiones ejecutivas en el interior del museo (a menudo esto conduce a que se entre en conflicto con las demandas de otras partes dentro del sistema). También hay que recordar que muchos de los curadores eran también los propios directores. Por lo tanto, las relaciones jerárquicas y la diferenciación dentro de los servicios de los museos , son cualquier cosa menos algo claro.

GUIA PARA EL RECONOCIMIENTO DE BIENES CULTURALES HISTÓRICO ARTÍSTICO

Este Manual de registro y documentación de bienes culturales representa un gran paso adelante en el campo de la documentación del patrimonio histórico artístico peruano, y debería constituir una herramienta invalorable para museos y otras instituciones dedicadas a coleccionar obras de arte, así como organizaciones religiosas y coleccionistas privados que deseen describir y mejorar el acceso a los materiales de sus colecciones.

ESTUDIOS Y PERSPECTIVAS EN TURISMO (Volumen 25 Nro. 3 – 206)

Estudios y Perspectivas en Turismo es una publicación con referato de aparición trimestral que analiza al turismo desde la óptica de las Ciencias Sociales y constituye un foro interdisciplinario para la expansión de las fronteras del conocimiento.
Estudios y Perspectivas en Turismo busca encontrar el balance entre teoría y práctica al igual que ir construyendo un campo de conocimientos sólidos en el ámbito del turismo en función del aporte de diferentes ciencias y disciplinas. Se interesa tanto por las contribuciones que pueden realizar los especialistas que proceden del ámbito del turismo como de aquellos que provienen de la antropología, ciencia política, ecología, economía, geografía, psicología, sociología, etc.
En su afán de trascender fronteras, Estudios y Perspectivas en Turismo invita a especialistas de diferentes partes del mundo a enviar trabajos escritos en español, portugués, inglés, alemán y francés.
Estudios y Perspectivas en Turismo sostiene su compromiso con las políticas de Acceso Abierto a la información científica, al considerar que tanto las publicaciones científicas como las investigaciones financiadas con fondos públicos deben circular en Internet en forma libre, gratuita y sin restricciones.
Estudios y Perspectivas en Turismo ratifica el modelo Acceso Abierto en el que los contenidos de las publicaciones científicas se encuentran disponibles a texto completo libre y gratuito en Internet, sin embargos temporales, y cuyos costos de producción editorial no son transferidos a los autores. Esta política propone quebrar las barreras económicas que generan inequidades tanto en el acceso a la información, como en la publicación de resultados de investigaciones.

Propuesta metodológica para el diseño de un índice sintético de turismo sostenible

Este trabajo establece las bases metodológicas para el diseño de un índice sintético global  para la medición del desarrollo turístico sostenible, que se denominará ST INDEX. El cálculo de este índice responderá a la cuádruple dimensión de la sostenibilidad y facilita el seguimiento y control de resultados de las políticas de fomento del turismo sostenible, a la vez que sirve de elemento de medición de la convergencia entre distintos destinos turísticos, que dispondrán, además, de un conocimiento más profundo sobre los  elementos que condicionan su capacidad competitiva en los mercados.  La elaboración de índices sintéticos de desarrollo sostenible es una propuesta aún muy reciente, por lo que las aportaciones teóricas son todavía muy escasas. En el caso del turismo sostenible, por el momento no se ha producido ningún avance, por lo que la investigación que se plantea en esta propuesta tiene un carácter de exclusivamente novedosa, teniendo como referente el Monitor de Competitividad Turística del WTTC, la aportación al World Economic Forum (WEF) de los grupos de trabajo de las Universidades de Yale y de Columbia, que han diseñado el Environmental Sustainability Index (ESI) y, para el caso de España, el trabajo realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de A Coruña para el diseño de un Índice Sintético de Desarrollo Sostenible (Synthetic Index of Sustainable Development, o SISD), que han aplicado al análisis del desarrollo sostenible de las Comunidades Autónomas con buen resultado 

viernes, 22 de julio de 2016

MUSEOS Y NUEVA MUSEOLOGÍA (II – PROFESIONALES)

Mientras que la “nueva museología” se desarrolla dentro de un particular conjunto de contextos sociales, económicos y políticos, los principios que la sustentan tienen un claro grado de universalidad, extendiéndose más allá de un hecho particular. Sin embargo, la contextualización del museo, lo que entendemos como grado de funcionamiento dentro de su ámbito geográfico, podría limitar el grado en que se puede introducir la “nueva museología” en los museos. La facilidad con la que se introduce la “nueva museología” en los museos de las grandes capitales, no es la misma que en los museos locales, sobre todo en el ámbito de los profesionales que trabajan en estas instituciones.

Hoy examinaremos dos tipos de contexto : Por un lado ,  el relacionado con las acciones y decisiones del personal del museo,  y  por otro , las funciones que debe cumplir el personal del museo dentro de sus entornos de trabajo . En ambos casos, el gran nivel de falta de definición de las responsabilidades de cada uno, es algo que, en general, resulta endémico en los servicios de los museos , dando paso al desarrollo de una reinterpretación sobre la gestión, al margen de las presiones externas. Este cambio, es necesario para afrontar con éxito el cumplimiento de las exigencias propias del cambio de los tiempos en los museos, y también  para conseguir que  el mantenimiento de los patrones existentes de trabajo y de control  verdaderamente funcione. En este proceso, se ha de interpretar y poner en acción el poder de los grupos de personal para concretar la gestión de las políticas, y , así mismo,  determinar  cómo han de llevarse a cabo los trabajos, proporcionándoles un papel central en la gestión de la presión de las responsabilidades que recaen sobre ellos. Y más en los tiempos de crisis que nos está tocando asumir.

Nosotros creemos que los trabajadores de los museos, en general, están abiertos a los principios de la “nueva museología”. Esto se traduce en la “ampliación de papel” de los trabajadores del museo por iniciativa propia, y da  la sensación de que muchos cubren una gran variedad de funciones relacionadas tanto con la nueva museología, como con la tradicional. Muchos de sus roles profesionales podrían denominarse interdisciplinarios, ya que están relacionados con más de una rama del conocimiento y/o función. Esto hace que sea difícil conectarse con la idea de un “profesionalismo” definido, excepto tal vez a través del concepto de “oficina-profesionalismo”, donde la profesionalidad y la burocracia se combinan para crear “regímenes de oficina-profesional” aplicados al museo (Mintzberg 1983; Newman y Clarke 1994, 23). Por lo tanto, la redefinición de los roles y funciones de los trabajadores del museo , se puede ligar al cambio organizativo , y a un nivel de gestión superior al que actualmente existe en la mayoría de los museos, sobre todo en los locales.

Para los museos actuales, ser un “profesional” debe incluir la capacidad de desarrollar una amplia gama de trabajos y roles. Existe una clara falta de papel para una sola función (O’Neil 2008). Ser un profesional de un museo, era un concepto que , en tiempos pretéritos, estaba relacionado con aquellos/as que poseían una cierta habilidad, concreta, lo que podríamos denominar trabajadores de cuello blanco, o aquellos con atributos profesionales particulares, de poder y estatus (Johnson 1972). En el sector de los museos, el “profesionalismo” por lo tanto, puede cubrir una amplia gama de funciones – incluso dentro de un mismo puesto de trabajo -: Se puede estar al cargo de la operativa general del museo, velando por la aplicación de las normas de salud y seguridad, pero también en la contratación, el mantenimiento, la organización de la limpieza, la comercialización de los productos, el márketing… Lo vamos a denominar “multitaréa” del museo”.

La antigua idea del “profesional de oficina” , se aleja totalmente de la descripción que los trabajadores comparten sobre sí mismos. Los trabajadores a menudo tenían unas funciones profesionales concretas para llevar a cabo funciones concretas, de gestión o no. Pero los roles “tradicionales” de los trabajadores del museo se encuentran en pleno momento de transición. Los roles curatoriales, por ejemplo, se han ampliado para incluir menos trabajo basado en las colecciones, y hacerlo  más directamente en las actividades de “gestión” y “administración”. Por lo tanto, las tensiones y los conflictos entre las diferentes áreas del personal y los gestores de sus servicios, podrían estar vinculados a esa ambigüedad de responsabilidades tradicionales en favor de los atributos más generales, los que podríamos denominar multi-funcionales, relacionados con las múltiples tareas que un solo trabajador debe afrontar. Esto afecta también al nuevo pensamiento museológico, en el sentido de que la “nueva museología” hace hincapié en un enfoque más centrado en las personas y sus capacidades para asignar responsabilidades dentro del museo. Los cambios en el papel de los trabajadores de los museos con un concepto más “tradicionalista”, a menudo se centran mucho más en lo puramente organizativo, a partir de sus roles profesionales concretos (a cada uno a lo suyo).

El cambio está ocurriendo actualmente con la apertura de esos roles de trabajo, dando énfasis a la ampliación de las funciones profesionales de las personas que trabajan en el museo, como es el caso de los curadores – por poner un ejemplo en un área concreta del trabajo en el museo -, alineándolos ahora mucho más con personas con un perfil de mayor gestión administrativa. Si queremos adaptarnos a los nuevos tiempos, deberemos atender a ese cambio de enfoque, que indica que no puede haber limitaciones de organización y de gestión profesional para la aplicación práctica de la “nueva museología”, dentro de los servicios del museo moderno.
EVE


NUEVAS TENDENCIAS EN EL DESARROLLO DE DESTINOS TURÍSTICOS: MARCOS CONCEPTUALES Y OPERATIVOS PARA SU PLANIFICACIÓN Y GESTIÓN

El continuo crecimiento cuantitativo del turismo está siendo acompañado en las últimas décadas de profundos cambios cualitativos, que obligan a pensar periódicamente la oferta con el fin de adaptarla a los nuevos gustos y demandas de los consumidores. Es evidente que estos cambios implican la reformulación de las estrategias y los procesos tradicionales de desarrollo, pasándose de manera general de planteamientos para la creación de productos a un marco de intervención más complejo en el que sea obligado atender a la totalidad del destino turístico. El presente trabajo analiza cómo se están produciendo estos cambios, y cómo deberían evolucionar las metodologías y los procesos de planificación con el fin de atender al desarrollo de destinos complejos, sostenibles y con capacidad para abrirse un hueco competitivo frente a productos sólidamente posicionados

EL CIELO Y EL INFIERNO EN EL MUNDO VIRREINAL DEL SUR ANDINO (Por: Teresa Gisbert)

LOS INFIERNOS ANDINOS Y LOS PECADOS DE LOS INDIOS
José López de los Ríos firma una serie de lienzos sobre las Postrimerías existentes en la iglesia de Carabuco. Este tipo de composiciones fue muy popular en las tierras altas, sobre todo en las doctrinas de indios; ya los jesuitas mandaron pintar un conjunto con estos temas en la "iglesia de indios" del Cuzco. El texto dice: "31 ha ávido notables mudanzas y conversiones de yndios con la consideración de juicio y gloria y penas de los condenados, que está todo pintado por las paredes de esta yglesia y capilla y particularmente con las penas y castigos que en el infierno tienen los vicios y pecados de los yndios"
Guarnan Poma al hablar de los indios pintores se refiere también a la temática de las Postrimerías diciendo: "y en cada iglesia haya un juicio pintado  Ambos textos muestran que desde el siglo XVI el tema de los Novísimos era uno de los preferidos por doctrineros y que estaba presente en las iglesias de indios; esto los familiarizó con la visión de la muerte, el pecado, el demonio y el infierno. Son pinturas que reflejan el pensamiento de la época expresado en la obra de algunos jesuitas como el libro de Eusebio de Nieremberg "De lo temporal y lo eterno", cuyos grabados fueron copiados en Cuzco y en las misiones de Chiquitos, y el de Jerónimo Nadal, donde hay grabados específicos sobre las Postrimerías.

TALLER DE INDICADORES DE SOSTENIBILIDAD EN TURISMO PARA LOS PAÍSES DE SUDAMÉRICA

La evolución de las actividades de la OMT en el tema de indicadores de turismo sostenible 
El desarrollo de conocimientos y la diseminación de información en el área de desarrollo sostenible del turismo representa una alta prioridad entre las actividades de la OMT.
Según la definición de la OMT:
“El desarrollo sostenible del turismo atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras, y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. El DST se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas sociales y estéticas, respetando al mismo  tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida.”
Basado en los principios del programa de acción “Agenda 21”, definido en la Cumbre Mundial de Río de Janeiro (1992), la “Agenda 21 para el Sector de Turismo y Viajes” fue publicada (OMT/WTTC/EC, 1995), mientras varias actividades se han realizados en el área de desarrollo sostenible de turismo por la OMT.
El concepto y los principios básicos de la sostenibilidad en el desarrollo turístico son aceptados ampliamente en la actualidad. Sobre esta base, las actividades de la OMT en este campo están enfocadas en definir y diseminar instrumentos prácticos que permitan a los funcionarios y gestores de turismo aplicar los principios de sostenibilidad en situaciones concretas.
Los indicadores de sostenibilidad en el desarrollo turístico constituyen un papel importante entre los instrumentos prácticos para medir el progreso. En 1991 la Organización Mundial de Turismo comenzó una iniciativa para desarrollar indicadores de turismo sostenible de uso global. Un grupo operativo internacional de trabajo (OMT 1992-95), condujo una serie de investigaciones en destinos turísticos  de varios países (en Canadá, México, Holanda,  Argentina y Estados Unidos de América entre otros) a partir de las cuales se logró desarrollar un grupo de indicadores clave, se definieron indicadores suplementarios (Apéndice 1) recomendados para destinos específicos (por ejemplo áreas costeras, islas pequeñas, montañas, sitios culturales y ecológicos), y una metodología para elaborar indicadores, de acuerdo a las características individuales de los sitios turísticos. Estas experiencias fueron publicadas en la “Guía Practica para el Desarrollo y Uso de Indicadores de Turismo Sostenible” (OMT, 1997). 

jueves, 21 de julio de 2016

MUSEOS Y NUEVA MUSEOLOGÍA (I)

La “nueva museología”, comenzó con la intención de introducir una nueva filosofía de trabajo y análisis relacionada con el funcionamiento actual de los museos, así como para analizar el cambio que se está produciendo en la relación entre los museos y sus sociedades y comunidades. Reflexionamos sobre los orígenes y las ideas en torno a la “nueva museología” y exploramos las amplias expectativas que rodean actualmente a los servicios del museo moderno. Este artículo es el primero que refleja dichas reflexiones y no será el último. Todas las entradas  que hacen referencia al tema, están basadas en información derivada de 112 entrevistas cualitativas con personal de museos, utilizando una combinación semi-estructurada en entrevistas con personal de 23 servicios del museo, para así poder examinar el grado en que la práctica actual del museo cumple con las expectativas de la “nueva museología”. Analizaremos el impacto de una serie de variables que intervienen en  cómo se gestiona y efectúa este cambio.
Otro de los elementos del estudio es el papel de la diferenciación profesional dentro del museo, que sirve para demostrar que, a menudo,existe todavía una percepción real sobre la polarización de las facciones dentro de los servicios del museo. Estos están claramente relacionados con las funciones de los museos, jerarquizando las relaciones de poder dentro de los servicios de los museos estudiados. Las diferenciaciones piramidales dentro de los servicios, dibujan un cuadro complejo en las relaciones de trabajo, especialmente entre las funciones de gestión y las relacionadas con las colecciones. Exploraremos en el museo, el efecto e impacto  de la política y la ambigüedad de rol, así como lo que podría ser considerado como la aplicación efectiva de la gestión. En general, los discursos clave relacionados con la “nueva museología” son evidentes, pero también existen restricciones importantes sobre la aplicación práctica de las actividades relativas a la “nueva museología” a partir de los servicios estudiados.
La Nueva Museología
Mairesse y Desvalles (2010) ofrecen cinco significados distintos sobre la museología, aunque la definición que prefieren es la de  “la totalidad del pensamiento teórico y crítico dentro del campo de los museos”. La “nueva museología” evolucionó a partir de los defectos percibidos en la museología convencional, partiendo de la idea de que el papel de los museos en la sociedad tenía que cambiar: en 1971 se afirmó que los museos estaban aislados del mundo moderno, eran elitistas, estaban obsoletos y derrochaban dinero público (Hudson 1977, 15). Las ideas tradicionales alrededor de la práctica en el museo, se basaron funcionalmente en torno a las colecciones,  manteniendo que el ejercicio de una nueva curaduría era fundamental para el museo moderno. La idea original del museo como una institución relacionada con colecciones, muy apegado a su arquitectura, con la existencia, además, de una percepción  generalizada del público de que el museo es una “autoridad cultural” – que mantiene y comunica la verdad (Harrison 1993) -, es aún una definición vigente en muchos museos del mundo. La consecuencia de esa definición  que todavía se mantiene, es que , en muchas ocasiones, la sociedad percibe que los intereses de un grupo social dominan y dirigen los museos sobre la base de una exclusividad elitista. Eso no es nada bueno, y debemos cambiarlo.
Esa exclusividad, a su vez, fue vinculada a afirmaciones sobre la idea de que la principal función social de los museos era la de “civilizar” y “disciplinar” a la masa de la población. De este modo , ajustaban su posición dentro de la sociedad (Bennett 1995) a través de la diferenciación entre “elitista”, como forma cultural que era digna de ser preservada , y “la masa” (Griswold 2008), que había que cambiar. Por lo tanto, lo que se podría llamarse ” museología tradicional”, se entendía como la acción de mantener su función basada en colecciones, generando vínculos sociales sobre los gustos culturales de determinados grupos de élite.
La “nueva museología” es un discurso, en torno a los roles sociales y a las políticas de los museos, sobre la nueva comunicación y los  nuevos estilos de expresión, en contraste con los clásicos, y  sobre la evolución de los modelos de colecciones de los museos a un concepto de apertura social (Mairesse y Desvalles 2010). La “nueva museología” se ha convertido en un movimiento teórico y filosófico ligado a un cambio en el enfoque, y en la intención, en el mundo de los museos, lejos de la mera idea funcional de estas instituciones. Las áreas que fueron sugeridas para su reconsideración en la “nueva museología”,’incluyen la posición de los museos en la conservación, el estatus informativo de cara al público de los objetos en exhibición, y la naturaleza y  finalidad de la didáctica del museo (Smith 1989, 20-21). La “nueva museología” ha clasificado los cambios que deben darse sobre el concepto de “puesta en valor”, es decir, el control, la interpretación, la autoridad y la autenticidad en los museos. Esto también incluye la redistribución del poder dentro de museos así como la”redistribución curatorial” (Stam 1993).
La “nueva museología” también implica una redefinición en cuanto a la  relación que los museos tienen con las personas y sus comunidades. Este cambio incluye la transformación de lo complejo en unidad, contemplando un acceso más amplio y representado para los diversos grupo sociales (Stam 1993). Así mismo, supone la existencia de un papel más activo para el público, estableciendo una relación más estrecha entre los visitantes y los controladores de la función curatorial (Negro 2005; Kreps 2009). Los museos modernos también deben asumir una posición activa en la lucha contra la discriminación y la desigualdad social (Sandell 2007). Estos cambios deberían promover la redefinición de la identidad de los profesionales de los museos, generando un cambio, para que lo que antes era un “legislagor” pase a convertirse en un “intérprete”, reforzando una filosofía de trabajo más orientada hacia el visitante (Ross 2004).
En lo relativo a la colecciones, podemos argumentar que esta evolución debe partir de un nuevo enfoque que relacione, de manera diferente (más clara y cercana), los objetos con las ideas (Weil 1990), con cambios sustanciales en el lenguaje y en la educación, que ahora  deben tener una posición prioritaria en los museos (Hooper-Greenhill 2000; Mensaje 2006). También se están introduciendo múltiples discursos que unen a los museos en torno a ciertas  terminologías, como son  “reforzamiento cultural”, “re-definición social”, “diálogo” y “emoción” (Harrison 1993). Esta progresión ha llegado a partir de una nueva conciencia de responsabilidad social (así como moral) en el museo (Heijnen 2010).
La “nueva museología”, aparece entonces como resultado de este replanteamiento de los efectos de los nuevos tiempos en los museos. Aclarar que los verdaderos cambios se han producido tanto en la comprensión de las funciones de los museos como en las actividades que llevan a cabo. La “nueva museología” continúa proporcionando un conjunto de principios que, siempre argumentados y justificados, deberían quedar inscritos en el funcionamiento de las instituciones. No obstante, ha sido relativamente superficial el análisis sobre la práctica real de los museos para evaluar el grado en que los cambios que se están produciendo están cumpliendo con los supuestos de la “nueva museología”.Ésto ocurre en la mayoría de los museos, con la excepción de casos de estudio particulares con una gran carga de trabajo innovador (véanse los ensayos en Guntarik 2010 y Museums, 2011). Por ejemplo, se ha llevado a cabo el análisis de algunos de los museos europeos más grandes, destacando, entre otras valoraciones, que efectivamente existe el cambio en el consumo público en el Louvre y la Galería Nacional de Londres, pero poco sabemos del resto de los museos. Los cambios que se producen, son más evidentes en los museos poderosos, que imponen sus ideologías a las masas, lo que indicaría que se están produciendo limitaciones que en realidad tienen poco que ver con la “nueva museología”. Estaríamos hablando de  un concepto que debería  contemplarse más desde el plano del museo local que desde el del gran museo.
Mientras que la “nueva museología” es un enfoque que tiene que ver con la necesidad de aumentar la accesibilidad y la sustentabilidad,  algunos análisis recientes ,sin embargo, cuestionan la medida en que dicha accesibilidad y sustentabilidad se han puesto en práctica en muchos museos (Janes 2009). Estos vacíos están particularmente relacionados con las continuas demandas que buscan que la gestión del patrimonio sea “más abierta, inclusiva, representativa y creativa” (Harrison 2013, 225). Hablamos de lo que implica esta ausencia de cambios a nivel planetario. Por ejemplo, Stam (1993) analiza las implicaciones de la “nueva museología” en la práctica del museo, e identifica una serie de cambios en la estructura de la organización, dotación de personal y de las prácticas de gestión relacionadas con la economía del museo.No obstante, muchas de las respuestas sobre la aplicación de la “nueva museología”, en museos locales fundamentalmente ,  han sido, con frecuencia , sospechosamente adaptadas  si entraban en conflicto con los propios intereses “personales” de los museos. Por otra parte, se observa que la “nueva museología” se les atraganta a los museos que han sido obligados a buscar sus propias rutas para unir ideas en torno a la “nueva praxis”, con una naturaleza que les resulta muy difícil de cambiar a razón de mil dificultades, sobre todo económicas.
Los artículos que escribimos sobre “nueva museología”, están motivados por la necesidad de explicar este movimiento como una ideología metodológica, que tiene un discurso específico que ha afectado a las expectativas de futuro en todo lo relacionado con los museos. Toda la literatura sobre la museística moderna demuestra que la “nueva museología” incluye una amplia gama de expectativas y creencias. Explicaremos en futuras entradas el grado en que los trabajadores del museo (sobre todo los de “a pie”) han entendido estas expectativas y se están vinculando a la “nueva museología” en sus funciones cotidianas. Nuestra reflexión no se basa en una muestra estadística representativa de todos los museos y sus servicios; no está destinada a proporcionar una declaración definitiva sobre el grado exacto en el que la “nueva museología” está incrustada en casos individuales, o cómo los museos locales viven su presente de acuerdo con los principios consagrados en esta nueva corriente de cambio. En su lugar, intentamos proporcionar una visión coyuntural de los factores internos del sector de museos en su conjunto,  factores que  están afectando al grado en que se producen los cambios, intentando identificar mejoras sustanciales, con la adopción de los principios de la “nueva museología”, sobre todo en los museos locales.Eve.

EXTIRPACIÓN DE LA IDOLATRÍA PERU – 1621 (Por: EL padre Pablo de Arriaga de la compañía de Jesùs)

La labor evangelizadora tuvo como fin convertir a los indígenas en practicantes de la fe católica. Para ello buscaron la forma de acabar con las prácticas idolátricas que los vernaculares poseían, atacando a sus principales dioses y destruyendo todo signo de culto (huacas, apachetas, mallquis, etc.). Durante todo el siglo XVI los religiosos crearon una forma única para que los evangelizadores y doctrineros realicen su labor con efectividad. Sin embargo, los misioneros se daban cuenta que el culto a los dioses andinos como Pariacaca o Illapa continuaban, pese al esfuerzo de las órdenes religiosas por detenerlo.

Frente a ello los doctrineros tomaron una decisión: se realizaría una caza de todos los ídolos y dioses andinos para la total erradicación del culto "idolátrico" en los Andes. En el siglo XVII se dieron tres campañas de extirpación de idolatrías y tuvieron los frutos esperados.

POTENCIACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL, CULTURAL Y PAISAJÍSTICO CON EL DISEÑO DE ITINERARIOS TURÍSTICOS

Los itinerarios turísticos toman distintas denominaciones: corredores, rutas, circuitos, caminos, etc., tratando de potenciar las singularidades de su territorio y hacerlo atractivo a los visitantes. Son una  potente herramienta que permite a  sus usuarios  conocer, valorar y  conservar los   elementos  en ellos presentes.  En  este trabajo  se toma  como referencia el  municipio de  Blanca   (Murcia,  España) perteneciente  a la  comarca de  Valle de  Ricote  y atravesado  por  el río  Segura,   que encierra  interesantes valores  ambientales, etnográficos,  culturales y patrimoniales.  Se diseñan  cinco rutas turísticas de baja dificultad y se formulan líneas de actuación en base a sus fortalezas, amenazas, debilidades y oportunidades, acompañadas de su valoración económica.
Se trata de impulsar la débil economía rural a través del desarrollo de actividades turísticas, dar a conocer sus recursos y fomentar hábitos de conservación y protección

EL PAISAJE LITERARIO Y SU RELACIÓN CON EL TURISMO CULTURAL (Por: Félix Pillet Capdepón)

El paisaje literario viene a incidir en el turismo cultural y en la calidad territorial, poniendo al territorio en el centro del debate. La relación entre paisaje, como parte del territorio, literatura y turismo abre nuevas posibilidades de poder considerar al paisaje literario,  tanto rural como urbano, como objeto de interés turístico cultural, con ayuda de los libros de  viaje, la novela y en menor manera de la poesía  en verso;  y no sólo  como imagen literaria del paisaje, como tradicionalmente se ha analizado

miércoles, 20 de julio de 2016

MUSEOS Y PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO: EL GRAN RETO DEL MARKETING ONLINE

Últimamente, es evidente nuestra abierta admiración por algunas estrategias desarrolladas en museos anglosajones, pero es que nos llevan bastante ventaja a los museos latinos, esa es la realidad. No hablamos de estrategias desarrolladas por grandes museos, tamaños donde ya no se da tanta diferencia entre “ellos y nosotros”, sino en lo relacionado con los museos locales de allí y los de aquí; es allí donde nos ganan por goleada. Por lo tanto, seguiremos compartiendo algunas conclusiones que nos parecen muy útiles en el sentido de que podamos incorporarlas como estrategias de uso común en nuestros pequeños museos (o no tan pequeños), aunque algunos ejemplos que os mostraremos aquí no vengan precisamente de instituciones culturales, pero nos parecen muy gráficos y por eso los hemos elegido.
Una de las predicciones que hemos visto ya más de una vez en lo relacionado con estrategias de marketing online para museos, es la colaboración e implicación entre museos y visitantes en acciones culturales online. Esto es porque el medio Internet se presta a hacerlo con fluidez e inmediatez; porque además el público está preparado para ello y lo quiere; y porque es un modelo de marketing eficiente en lo asequible, sobre todo teniendo en cuenta estos tiempos económicamente desastrosos para todos.

Para explicar con más claridad este concepto que queremos compartir con ustedes, nos iremos primero al mundo de la música. Existe un grupo musical que se llama Scissor’s Sister, no sabemos si los conoces, que ha sacado hace poco un single titulado “I Don’t Feel Like Dancing“, hasta ahí todo bien. A partir de un muy modesto vídeo donde aparecen los miembros del grupo cantando con un fondo digital en movimiento, publicaron un website donde podemos sustituir las caras de los miembros de la banda por las nuestras. Pues bien, algo aparentemente tan simple (muy popular en celebraciones de cumpleaños y con Santa Claus online) se convirtió en un verdadero éxito en la red, haciendo que el video de Scissor’s Sisters circulara a la velocidad del sonido por las redes sociales, una labor que ellos mismos se cocinaron, acompañando a la imagen de la banda una segunda lectura sobre lo enrollados que son, además de modernillos, divertidos y cercanos.

Hay otro ejemplo reciente, se trata de los zapateros o boteros Dr. Martens, que desarrollaron una campaña de “diseño de botas” en línea, cuyo objetivo fundamental era el de cambiar la percepción monolítica de su marca por la de “colaborativa”. Los participantes promovieron sus entradas en blogs y sitios de redes sociales como locos en un intento de obtener los votos suficientes de sus amigos para que su diseño fuera puesto en la producción de Martens; la compañía afirma haber alcanzado así “seis o siete veces más el número de visitantes que pensaron que iban a mover”. Por supuesto, el efecto exponencial del marketing viral en Internet no es nada nuevo para todos, pero es la aportación de contenido del usuario, su participación e implicación sumadas al empuje de la marca promotora (una parte clave de la Web 2.0), más el compromiso resultante de la gente en el proyecto, lo que consigue que este modelo de acción de marketing online ofrezca tan buenos resultados.

Vamos a considerar, por ejemplo, a un museo local que pretenda involucrar a potenciales visitantes a una exposición histórica suya, tanto dentro (online) como en el mundo real. La estrategia del museo pudiera sugerir: “los visitantes ahora pueden probarse un traje, tomar una foto con su teléfono y enviarlo al website del museo para que la vea todo el mundo”. Se trata de una propuesta bastante simpática pero, apelando a nuestra experiencia sabemos que los visitantes no responden generalmente a este tipo de propuestas si tienen que ir pasar por el webiste del museo. Y no es porque les exijamos un gran esfuerzo – es una mecánica realmente sencilla – se trata de una cuestión más compleja que tiene que ver con la motivación de las personas, una motivación determinada por ese delicado equilibrio entre compromiso, recompensa, el proceso, la novedad, la pertinencia y la oportunidad.

Vamos con otro ejemplo si os parece. Una marca corporativa que es una gran defensora de las estrategias de marketing 2.0 es la de Penguin Books. Miss Anna Rafferty, su directora de Marketing Online, dio una conferencia en un evento de la Arts Marketing Association (AMA) el año pasado. Venía a explicar que Penguin ha construido una red de personas con diferentes rangos de edad, perfiles interesados en los productos de Penguin y que son susceptibles de establecer una conexión con la marca online. Miss Rafferty cree que la llave de éxito de su conexión con la audiencia es la de dedicar mucho tiempo, ideas y energía a crear relaciones entre ese público y los productos con sus correspondientes websites, pero ofreciéndoles el control de todo el proceso a los navegantes (Spinebreakers, podría ser el ejemplo de esto que decimos). En su caso, cuanto más colaboración se pide al público (componer una melodía musical para el lanzamiento de un libro) más se implica el público con la marca.

La combinación de novedad y excelencia sobre una ejecución simple, fue un gran éxito del Rijksmuseum en Amsterdam en combinación con la puesta en funcionamiento de un microsite sobre el artista Damien Hirst y su exposición de calaveras de diamantes titulada “Por el amor de Dios”. La finalidad del microsite era la de conseguir que los visitantes del museo dejaran y compartieran sus comentarios sobre la exposición. La “gracia” del microsite era la de que previamente se filmaba la cara del visitante que debía asomarse a través de una cortina negra que estaba en la exposición, para posteriormente hacer una producción donde se animó las cabezas haciéndolas flotantes volando alrededor de unos de los cráneos “empedrados” de la exposición. Como resultado, el museo provocaba la discusión; ganaba un contenido para su website institucional también; acumulando una gran colección de comentarios que la mayoría de las otras exposiciones ni soñaban; se creaba una razón adicional para visitar la exposición de Hirst; dio lugar a una publicidad gratuita ya que los “dueños de las cabezas flotantes” mostraron el enlace a sus familias y amigos, moviendo el enlace del microsite por todas partes. De hecho, el museo afirma que “nunca antes una obra de arte había provocado tanto diálogo y comentarios”.
Cuando nos ponemos a pensar sobre un proyecto de participación online, puede ser de gran ayuda crear un storyboard de todo el proceso, garabateando y emborronándolo si es necesario. Hacer esto así es un gran apoyo para nuestro proceso de creación a la hora de aclarar los diferentes pasos, las acciones que se les asignan a los participantes y lo que a nosotros nos toca hacer. Este storyboard es imprescindible si finalmente se requiere la colaboración de agencias externas para ponerlo en marcha, si os lo podéis permitir.
En este proceso es fundamental concentrarse en el “¿por qué no?” y no tanto en el “¿por qué?”, y también en el “¿qué tipo de público potencial querrá participar en esto?”, y no tanto en “¿qué es lo que haría yo en este caso?”. En el ejemplo anterior, es sencillo pensar que la motivación (el “¿por qué?”) es que los visitantes a la exposición subiesen al website del museo sus fotografías disfrazados para mostrarlas a sus amigos y familiares, visitando, sí o sí, ese website para poder verlas. Por experiencia, sugeriríamos que los visitantes puedan hacerse las fotos disfrazados pero que puedan subir la imagen directamente desde su teléfono a las redes sociales que quieran, sin más pasos intermedios; si están interesados ​​en Facebook que puedan subir las fotos allí, no en el website del museo. En su lugar, se les podría invitar a decidir quien es la familia o visitante mejor disfrazado o con mas gracia y, ahí sí, que lo hagan en una discusión a través de la página web del museo, desde donde también se pueda acceder a la exposición, mostrando los perfiles históricos de los personajes que se sirven de referencia para los disfraces. Lo simple y directo, nunca nos cansaremos de repetirlo lo suficiente, genera los mejores resultados.
Otra cosa importante, es que antes de emprender cualquier proyecto de participación como son estos, es recomendable comprobar lo que otros museos ya han hecho antes que nosotros; que no empecemos de cero si podemos evitarlo, observando la experiencia ajena en el medio. Si otro museo ha creado ya un proyecto similar, busquemos aprender de sus experiencias, o mejor aún, solicitar tener acceso al elemento de la programación de la página web del museo con su permiso, siendo otra forma de colaboración, ¿por qué no nos la iban a dar? Esto no es una lucha de liderazgo entre supermercados. Siempre que sea posible, comenzar con las audiencias y redes existentes de otros en lugar de tener que crear la nuestra propia, con lo que eso supone de trabajo. Nosotros hablamos mucho de la necesidad de colaboración entre museos, la puesta en marcha de estas estrategias con la ayuda de otros son un buen ejemplo para hacerlo.
Por supuesto, si nos decidimos por la interacción y la creatividad aplicadas a la estrategia de marketing online de nuestro museo, debemos tener muy en cuenta que estaremos abriendo una puerta al cielo, o al infierno. Las estrategias fallidas son particularmente duras para todos los implicados; lo que aparentemente es bueno y positivo se puede convertir en nocivo y muy negativo para el museo, teniendo además en cuenta a la velocidad que todo se propaga en la red, lo bueno y lo malo, esto último con más secuelas a lamentar. Si lo planteamos todo con mucha cabeza, y llegamos a entender muy bien a nuestro público, es muy poco probable que algo malo suceda. En la mayoría de los casos, la generación de un debate positivo y estimulante para el público es un objetivo importante, o incluso la misión principal del museo en su presencia online, con posibilidad de que los moderemos para que los comentarios no nos hagan daño, sobre todo en el caso de usar Twitter y Facebook, pero sobre todo las personas deben ser animadas a participar sin limitaciones ni normas, con total libertad de movimiento.
Y si todo ese contenido generado online no es suficiente para posicionarse, y como beneficio adicional a este tipo de proyectos, podemos aportar enlaces a foros desde nuestro website, a blogs y otros sitios de redes sociales que también podrán aumentar nuestro reconocimiento en el motor de búsqueda correspondiente; y ESA ES NUESTRA MISION...

GESTIÓN CULTURAL Y LECTURA EN TIEMPOS DE DIVERSIDAD (Por: Lucina Jiménez)

Pensar en la gestión cultural desde las Salas de Lectura de un país tan diverso y desigual como México, en un ambiente donde conviven la tecnología y los sistemas tradicionales de comunicación, abre un mar de retos y posibilidades al quehacer de quienes, por vocación y pasión, han abrazado la tarea de acercar a sus comunidades a las prácticas lectoras.
El trabajo de mediación que se realiza para acortar los espacios —o los abismos— que hay entre lectura y comunidad, entre lectura y ciudadanía, forma  parte de este campo de la gestión cultural que hoy en día se ha convertido en una verdadera profesión cuya importancia va en ascenso. La gestión cultural es un  campo que se deriva de la práctica, pero que requiere cada vez más del desarrollo de conceptos, estrategias o metodologías  que son fruto de la confluencia de diversas disciplinas. En países como España, Colombia, Chile, Argentina, y cada vez más en México, la gestión  cultural encuentra incluso opciones de estudios superiores.
Sin embargo,  también es verdad que en el quehacer cotidiano de muchas comunidades, es  un ejercicio ciudadano que nace del deseo de contribuir a la convivencia, a  la cohesión social, a la afirmación del sentido de pertenencia y al compromiso social. 
Este libro busca contribuir a la reflexión de los cambios en los que se desarrolla la gestión cultural, a visualizar cuáles son los retos que enfrentan hoy los gestores y en qué contextos actúan quienes se han convertido en esa importante  fuerza ciudadana que contribuye a acercar el libro a distintos grupos sociales.
Casi podría decirse que el sentido ciudadano de las Salas de Lectura constituye el principal activo público para desarrollar un intenso movimiento cultural cuya vocación sea la inclusión social, el fomento a la diversidad y la construcción de la  democracia cultural desde la promoción de las prácticas lectoras.