Como parte de la labor de
identificación y valoración del patrimonio cultural, la Dirección de Patrimonio
del Ministerio de Cultura lidera el Programa de inventario del patrimonio
cultural colombiano que, además de la realización de inventarios del patrimonio
cultural material mueble e inmueble, incluye los Procesos de identificación y
recomendaciones de salvaguardia para las manifestaciones del patrimonio cultural
inmaterial. No obstante, de acuerdo con las características que lo definen, el término
y las particularidades de un inventario no dan cuenta de los requerimientos para
la recolección, la sistematización y el análisis de la información relativa a
la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial.
viernes, 11 de noviembre de 2016
INTRODUCIENDO A LOS JÓVENES EN LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL Y LOS CENTROS HISTÓRICOS UNA GUÍA PRÁCTICA PARA MAESTROS EN COLOMBIA
Es un placer presentar la
tercera edición (primera en español) del manual educativo para docentes Introduciendo
a los jóvenes en la protección del patrimonio cultural y los centros históricos.
Esta edición responde al interés de la Dirección de Patrimonio del Ministerio
de Cultura de Colombia de generar herramientas para la enseñanza y el aprendizaje
de temas relativos al patrimonio cultural, y de facilitar metodologías que
contribuyan a la apropiación social del mismo, con miras a generar procesos sostenibles
de salvaguardia del patrimonio sustentados en el conocimiento de la memoria e
identidad de la sociedad. Pero ante todo, este libro es resultado de la
generosidad del Centro Internacional para el Estudio de la Preservación y la Restauración
del Patrimonio Cultural (ICCROM), que facilitó los contenidos del material,
originalmente diseñado para la región árabe, y que para la presente edición ha
sido adaptado al caso colombiano.
GUÍA PARA LAS MEJORES PRÁCTICAS DE ECOTURISMO EN ÁREAS PROTEGIDAS
¿QUÉ PRETENDE Y CÓMO
FUNCIONA ESTA GUÍA?
La guía es un documento, que
trata de resumir las principales áreas de trabajo directamente involucradas con
la actividad del ecoturismo. Presenta la información necesaria para inducir el
desarrollo de la actividad desde el momento mismo de su concepción o en su
caso, para mejorar los servicios que ya se ofrecen.
Está basada en una extensa
revisión bibliográfica unida a la experiencia de los colaboradores y a los
aportes dados durante las consultas realizadas a los sectores involucrados en
cada país. Pretendemos de este modo que el documento responda más a las necesidades
en la que hoy se desenvuelve la región centroamericana, que a los principios
teóricos y métodos más modernos propios del ecoturismo.
Para una comprensión más fácil y
práctica se han identificado cinco principales áreas temáticas, cada una de las
cuales considera una serie de temas específicos a los que se les ha denominado
herramientas. Cada herramienta es desarrollada considerando su aspecto
conceptual, la metodología más relevante y se resume una lista de criterios de
comprobación que señala las principales acciones a seguir.
Adicionalmente se incluye una
serie de anexos que permitirán ampliar sobre temas específicos. Desde el punto
de vista de presentación, el documento presenta dos tipos diferentes de
simbologías las cuales pretenden agilizar su uso: en primera instancia, en el
margen de cada página impresa aparecen siluetas; libros o lápices, según se
trate de la conceptualización, la metodología y los criterios de comprobación, respectivamente.
GUÍA PARA LA FORMULACIÓN Y GESTIÓN DE PLANES DE DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE: UN ABORDAJE PARTICIPATIVO CON ENFOQUE TERRITORIAL
Esta guía busca orientar
procesos de formulación de Planes de Desarrollo Rural Sostenible (PDRS). Ha
sido elaborada según un documento que se publicó en el 2005, ver ADIB (2005),
para la Secretaría de Desarrollo Territorial (SDT) del Ministerio de Desarrollo
Agrario (MDA) en Brasil, con el objetivo de tener una nueva visión de
planificación del desarrollo rural destinada al territorio, como respuesta a la
necesidad de articular políticas públicas, potenciando capacidades y recursos y
reduciendo las ineficiencias vinculadas a la superposición y a la dispersión de
esfuerzos.
Este documento es una respuesta
práctica a las necesidades que hemos observado a lo largo de los años por parte
de los equipos técnicos y de actores sociales
involucrados en los procesos de gestión
del desarrollo rural en territorios. Es un
material que asesora y que no debe
ser aplicado como si fuera un formulario burocrático, de forma mecánica. Está concebido como una Guía para orientar a los participantes del proceso de planificación en
los territorios y, como tal, es una contribución práctica que contiene:
conceptos básicos, elementos metodológicos, orientaciones para organizar y
sistematizar informaciones y lineamientos para formulación del PDRS.
martes, 8 de noviembre de 2016
MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DEL EMPRENDIMIENTO IBEROAMERICANO (EMPRENDIMIENTOS CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS e INDUSTRIAS CULTURALES Y CREATIVAS)
Este manual es el
resultado de la celebración de 2 ediciones del Campus Iberoamericano Etopía, organizado
por la Organización de Estados Iberoamericanos (O.E.I) y el Ayuntamiento de Zaragoza
(España) a través del Fundación Zaragoza
Ciudad del Conocimiento. Este Campus se ha celebrado en:
• Buenos Aires (Argentina) del 10
al 14 de noviembre de 2014, y
ha contado con la
participación de Emprendedores científicos
y Tecnológicos de los distintos países
iberoamericanos que forman parte de la O.E.I.
• Zaragoza (España) del 23 al 27 de marzo de 2015, y ha contado con la participación de
Emprendedores de industrias creativas
y culturales de los distintos países
iberoamericanos que forman parte de la O.E.I.
Más concretamente, han participado
en total 40 emprendedores de los 22
países que conformar la Organización de
Estados Iberoamericanos
MANUAL DE PRÁCTICAS AMBIENTALES PARA LOS ALOJAMIENTOS DE TURISMO RURAL
El desarrollo de la actividad turística en una región, a diferencia
de otras actividades económicas, implica la interacción de los turistas con el conjunto
o parte del territorio, constituyendo éste el marco general de la actividad. Es
por eso que resulta indispensable apostar por un desarrollo turístico sostenible
que permita abrir (tal y como lo recoge la Organización Mundial del Turismo) una
vía hacia la gestión de los recursos que satisfaga las necesidades económicas, sociales
y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos
esenciales y la diversidad biológica de las zonas donde está presente este sector
económico.
MAS ALLÁ DE LA GESTIÓN CULTURAL; ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA UNA(S) NUEVA(S) POLÍTICA(S) PÚBLICA(S) PARA LA CULTURA (Por:Eduard Millares)
Mejorar en la definición de sus objetivos la articulación entre
necesidad y oportunidad, y entre visibilidad y proximidad.
La tensión entre necesidades y oportunidades resulta
particularmente compleja para las políticas públicas para la cultura, en la
medida en que las primeras, las necesidades, así como todo lo que respecta a la
esfera de los derechos y deberes culturales, resultan especialmente difíciles
de definir. El imperio de la oportunidad, por el contrario, resulta ser con
excesiva frecuencia el input exclusivo o casi único en la definición de
los objetivos de la política cultural en un territorio determinado.
lunes, 7 de noviembre de 2016
¿QUIÉN DEBE DIRIGIR EL PROYECTO DE UNA EXPOSICIÓN? (EVE MUSEOGRAFÍA)

Aunque ya lo mencionamos en entradas anteriores, insistimos en que, desde nuestra perspectiva, las estructuras gestoras y la organización para el diseño y producción de las exposiciones, se refieren a dos cuestiones básicas: En primer lugar, ¿de qué manera los individuos involucrados en el proceso de creación de las exposiciones asumen su responsabilidad?; en segundo lugar, ¿cómo se toman las decisiones relacionadas con ese proyecto de creación? La asunción de las responsabilidades de la exposición por parte de los profesionales implicados en el proceso, suele definirse por los roles específicos de cada uno de ellos y por sus capacidades profesionales.
Para definir los roles profesionales en el diseño y producción de las exposiciones, podemos apoyarnos en la descripción que hace Kamien (2002a), respecto a cinco roles fundamentales :
Cliente: Esta persona/ personas, normalmente suele ser un director o un gestor de nivel superior en el staff del museo o la institución implicada, y proporciona el panorama general para que se puedan definir los objetivos de la exposición. Independientemente de que dicha persona nos haya proporcionado, o no, una visión creativa de la exposición específica que se quiere producir, su apoyo para generar esa visión es imprescindible, así como su aprobación final. Las preguntas que el cliente debe responder son: ¿Cómo se desplegarán los recursos globales de la entidad para apoyar este esfuerzo en la creación y programación de la exposición? ¿Cómo va a apoyar esta exposición los objetivos generales de la institución y cómo, finalmente, va a medirse el éxito de todo este proceso hasta su finalización? ¿Tiene la institución el personal necesario, las habilidades y la experiencia, para conducir con éxito el proceso de creación de la exposición hasta su término?
Especialista de contenidos: La responsabilidad de este profesional en el proceso de creación de la exposición, es la de proporcionar y asegurar la precisión del contenido, y contrastar su veracidad y rigor científico. Las preguntas a las que deben responder son: ¿Qué ideas son fundamentales para la comprensión y apreciación del material de la exposición? ¿Cuáles son los aspectos más interesantes de este material? ¿Qué objetos y materiales de archivo apoyarán mejor el contenido expuesto para que resulte de interés para los visitantes?
Diseñador/a: La principal tarea del diseñador es proporcionar una estructura tridimensional que soporte los elementos de la exposición, normalmente a partir de dibujos y documentos que permitan visualizar cómo se construirá y se instalará la exposición, y de la explicación de cómo se ha diseñado. A su vez, dependiendo de cómo se conciba y gestione el equipo de trabajo, este proceso de diseño puede tener un papel fundamental desde el punto de logístico, algo crucial si, además, se trata de crear una exposición itinerante. El diseñador ayudará a definir qué contenido será incluido en la muestra y a determinar su interpretación para el visitante. Las preguntas a las que los diseñadores deben responder son: ¿Cómo se organizará el espacio de expositivo para lograr la máxima coherencia y el mejor flujo de recorrido a través de la exposición? ¿Cómo haré que la exposición sea visualmente más atractiva? ¿Qué sistemas, entornos escenográficos y ambientales, y/o dispositivos podrán instalarse para soportar el contenido de forma que resulten atractivos a los visitantes?
Intérprete de contenidos (educador, planificador de contenidos, desarrollador, etcétera) : El objetivo del trabajo de estos profesionales se centra en la idea de que un punto de vista académico o científico del contenido no suele ser el mismo que el del visitante, por lo que ha de ser adaptado y traducido para que el visitante lo pueda apreciar y entender mejor. Las preguntas que los intérpretes de contenido se deben hacer son: ¿Qué perfil tendrán los visitantes a esta exposición? ¿Qué organización y selección de materiales, ideas y experiencias harán que este contenido de la exposición sea más accesible a sus destinatarios? ¿Qué tipo de experiencia didáctica pretendemos crear pensando en el visitante?
Director del proyecto: Este es el profesional que “aprieta las tuercas y tornillos” asumiendo el papel de supervisor del calendario (timming) y del presupuesto de la exposición. Las preguntas que suelen hacerse son: ¿Cómo se debe organizar el proceso de creación de esta exposición? ¿Cuáles son los procesos, hitos, etcétera, que deben ser puestos en marcha con el fin de cumplir el plazo y el presupuesto? ¿Cómo se relacionará este proyecto con otras funciones fuera de la institución (por ejemplo, con subcontratas) y dentro de la misma (por ejemplo, el departamento financiero)?
Cada vez es más frecuente que el cliente de una exposición sea el propio director. Sin embargo, en los museos más grandes, el director general delega la responsabilidad en un director asociado asignado a las exposiciones, que luego se convertirá en el cliente. La medida de autoridad y toma de decisiones que el cliente gestiona y asume, varía de un museo a otro. Generalmente, los clientes están involucrados en la resolución de posibles diferencias entre los miembros del equipo, guardándose para ellos la aprobación final en los puntos clave, tales como determinar la conclusión en cada una de las etapas de diseño. Suelen ser también “gestores de egos”, ya que en torno al diseño y creación de exposiciones se agrupan una serie de profesionales que se convierten en defensores encarnizados, de cara al mundo mundial, de sus propios niveles de erudición y excelencia. Si los niveles de reivindicación individual de erudición son desmedidos, el proceso se puede convertir en un verdadero infierno.
Actualmente, en la mayoría de los museos, el curador y el especialista de contenidos son el mismo profesional. Se trata de individuos con educación y formación en una disciplina académica muy específica. En muchos casos, si no en la mayoría, estos profesionales tienen además la responsabilidad o la supervisión de la colección permanente del museo relacionada con su especialidad. Cuando hablamos de la creación de la exposición, esperamos de ellos que lleven a cabo la investigación basada en la colección que se mostrará al público. En los museos que no están basados en sus colecciones (por ejemplo, centros de ciencia), el especialista en el contenido es una persona con una formación más generalista, que tiene habilidad para recoger y comprender la materia especializada objetivo de la exposición. El especialista de contenido del museo contratante,puede actuar también como enlace entre los curadores externos y otros especialistas en la materia.
Al igual que el educador e intérprete de contenidos pueden ser la misma persona, actualmente, en algunos museos, los profesionales que desarrollan una amplia variedad de habilidades y con una formación adecuada dentro del museo, también pueden cumplir esa función. Hablamos, por ejemplo, de redactores, especialistas en la difusión de contenidos o medios de comunicación, y expertos en materias relacionadas con esta labor.
Podemos hacer una diferenciación en las estructuras del proceso, no sólo por la forma en que se definen los papeles y roles, sino por cómo se toman las decisiones, es decir, quién está a cargo de qué. Hay varios modelos de decisiones con una persona al cargo. En entradas anteriores, la semana pasada concretamente, hemos explicado el modelo “lineal” o “curatorial”, en el que el curador o experto en la materia asume la dirección. Esta persona tiene la autoridad necesaria para responsabilizarse del proyecto, reportando directamente al cliente. En la mayoría de los casos, cuando este individuo es experto en la materia de los contenidos de la exposición, el mensaje que se transmite en ésta, también tiene origen en su propia investigación.
Otra opción es que el desarrollador de contenidos sea el profesional que esté a cargo de la dirección del proyecto. Si nos apoyamos en esta estructura, un intérprete de contenido de alto nivel (“el desarrollador de contenidos de la exposición”) tendrá la autoridad y responsabilidad sobre el proyecto, e informará a su vez directamente al cliente. El visitante percibirá el resultado de la visión del desarrollador de la exposición, y el desarrollador, además de tener la responsabilidad de contenido, también podrá asumir el papel de “abogado del visitante”. El resto de especialistas de apoyo trabajarán bajo la coordinación de este profesional (otros desarrolladores, curadores, investigadores, escritores y editores, diseñadores, asesores externos, asesores comunitarios, gestores de proyectos y gente de producción).
A partir de nuestra propia experiencia hemos comprobado que el modelo de dirección del desarrollador de la exposición ha reemplazado al del curador como cabeza autorizada del proyecto. El desarrollador toma la mayor parte de las decisiones importantes, a partir de las revisiones y consultas con el cliente. Sería difícil generalizar acerca de los antecedentes de las personas que actualmente ocupan funciones de desarrollo de la exposición. Algunos empezaron sus carreras como intérpretes de contenido en los equipos de exposición, utilizando el enfoque de equipo, otros vienen directamente de posiciones de diseño, y otros son ex comisarios que prefieren un enfoque en la comunicación pública que es fruto de la investigación basada en la colección. Un conocido nuestro describió las características más deseadas en los desarrolladores de exposición:
“Creo que debe ser un profesional que tenga un variado fondo académico, con conocimiento sobre diseño, y algo de psicología. Tienen que estar dispuesto a ser flexible y abierto a nuevas ideas. Pueden dejar que las ideas fluyan por más tiempo, no buscando un cierre demasiado rápido del proyecto. El desarrollo de exposiciones es colaboración, algo desordenado y de composición abierta. El desarrollador de la exposición también puede establecer metas, por ejemplo, podrían decidir que se dedique más tiempo en la conceptualización. “Tienes que saber cuándo llevar a cabo algo, y cuándo debes retirarte”.
Algunos museos han hecho el cambio de responsabilidades en la dirección, del comisario al desarrollador, impulsando esta variante muy conscientemente. Así, por ejemplo, alguien nos dijo:
“Hace varios años, en nuestro museo, el molde tradicional se rompió y [el museo] tuvo necesidad de hacer una enorme reestructuración en la que se sacrificó al “curador como rey de todas las cosas”. Ahora, se depende de la visión del desarrollador de la exposición y su personalidad a la hora de hacer las cosas – el éxito del trabajo de este “nuevo profesional” pasa por entenderse de manera fluida con otros profesionales que resultan ser muy diferentes, especialmente con los curadores de la nueva era -.
Por supuesto, si el desarrollador de la exposición es un sujeto experto en el contenido base del proyecto, con una buena visión global de la exposición como vehículo de comunicación, los resultados tienden a ser bastante similares a los de las exposiciones que utilizan enfoques de dirección de un curador experto.
Aunque los diseñadores de los museos (museógrafos) rara vez tienen esta autoridad y responsabilidad en la dirección total, las empresas de diseño del sector privado, cuando se nos pregunta cómo se crea una “experiencia total” para los visitantes en la exposición, contestamos que debemos ser nosotros mismos los principales profesionales que hemos de asumir la toma de todas las decisiones.
También hay una serie de estructuras en las que dos personas con diferentes roles comparten la misma autoridad y responsabilidad. Kamien describe el modelo de los “agentes”, en el que se produce igualdad creativa entre un diseñador y un desarrollador de exposición. Una tercera función, la de “intermediario” o jefe de proyecto, se encarga de todas las tareas administrativas y es responsable de mantener el proyecto en marcha. Las tres personas reportan directamente al cliente. En este caso, la toma de decisiones es compartida por el diseñador y el desarrollador. El Museo de los Niños de Boston desarrolló por primera vez esta estructura para ayudar a hacer malabarismos en muchas exposiciones, cuando el museo se trasladó a otra ubicación. Desempeñar el papel de intermediario no es fácil, ya que tiene que ser alguien que pueda entender los problemas y perspectivas de los otros profesionales implicados (diseñador, desarrollador de exposiciones y cliente). Sin embargo, esta persona deberá permanecer separada del proceso creativo.
En teoría, es posible imaginar otros modelos de toma de decisiones compartida, o dotar de igualdad a un diseñador y al comisario, incluyendo también la mediación de una tercera persona, multiplicando los modelos de dirección. En nuestro trabajo, en realidad solo nos hemos encontrado con una de las situaciones que os mencionamos anteriormente. Esto puede deberse a diferencias fundamentales en las visiones del mundo entre los curadores y los diseñadores, o a las diferencias en el estatus y el poder dentro de las jerarquías de los museos.
Como escribe Kamien: “La selección de uno de estos modelos connota suposiciones acerca de lo que esperamos hacer, y para quién, en las exposiciones”. En el modelo lineal, el trabajo del equipo de producción y del desarrollador de las exposiciones se mide en términos de contenido y punto, sin más. Los modelos difieren en la forma en la que se determina el contenido y cómo se establece el estándar para que sea interpretado por el visitante. Otras filosofías alternativas de trabajo pueden dar lugar a diferentes modelos, y así hasta el infinito y más allá.
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