Pensar en la gestión cultural desde las Salas de Lectura de un
país tan diverso y desigual como México, en un ambiente donde conviven la
tecnología y los sistemas tradicionales de comunicación, abre un mar de retos y
posibilidades al quehacer de quienes, por vocación y pasión, han abrazado la
tarea de acercar a sus comunidades a las prácticas lectoras.
El trabajo de mediación que se realiza para acortar los espacios
—o los abismos— que hay entre lectura y comunidad, entre lectura y ciudadanía, forma parte de este campo de la gestión cultural
que hoy en día se ha convertido en una verdadera profesión cuya importancia va en
ascenso. La gestión cultural es un campo
que se deriva de la práctica, pero que requiere cada vez más del desarrollo de
conceptos, estrategias o metodologías que
son fruto de la confluencia de diversas disciplinas. En países como España, Colombia,
Chile, Argentina, y cada vez más en México, la gestión cultural encuentra incluso opciones de
estudios superiores.
Sin embargo, también es
verdad que en el quehacer cotidiano de muchas comunidades, es un ejercicio ciudadano que nace del deseo de
contribuir a la convivencia, a la cohesión
social, a la afirmación del sentido de pertenencia y al compromiso social.
Este libro busca contribuir a la reflexión de los cambios en los
que se desarrolla la gestión cultural, a visualizar cuáles son los retos que
enfrentan hoy los gestores y en qué contextos actúan quienes se han convertido en
esa importante fuerza ciudadana que contribuye
a acercar el libro a distintos grupos sociales.
Casi podría decirse que el sentido ciudadano de las Salas de
Lectura constituye el principal activo público para desarrollar un intenso
movimiento cultural cuya vocación sea la inclusión social, el fomento a la
diversidad y la construcción de la democracia
cultural desde la promoción de las prácticas lectoras.
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