El
continuo crecimiento cuantitativo del turismo está siendo acompañado en las
últimas décadas de profundos cambios cualitativos, que obligan a pensar
periódicamente la oferta con el fin de adaptarla a los nuevos gustos y demandas
de los consumidores. Es evidente que estos cambios implican la reformulación de
las estrategias y los procesos tradicionales de desarrollo, pasándose de manera
general de planteamientos para la creación de productos a un marco de
intervención más complejo en el que sea obligado atender a la totalidad del
destino turístico. El presente trabajo analiza cómo se están produciendo estos
cambios, y cómo deberían evolucionar las metodologías y los procesos de
planificación con el fin de atender al desarrollo de destinos complejos,
sostenibles y con capacidad para abrirse un hueco competitivo frente a
productos sólidamente posicionados
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