La supervivencia deportiva es un deporte de aventura con múltiples
facetas, ya que requiere conocimientos de técnicas de variadas disciplinas
(orientación, escalada...) y del medio (botánica, meteorología...) que nos
permitan desenvolvernos en la naturaleza, reconocer y aprovechar sus recursos y
evitar sus peligros. La práctica de este deporte fortalece el cuerpo y la mente
y aumenta la seguridad en nosotros mismos, nuestra capacidad de improvisación,
de lucha por la existencia y nos prepara para una situación de supervivencia
real. Sin embargo, la mayoría de nosotros jamás tendremos que enfrentarnos a
tales circunstancias, pensaréis. Es cierto que no necesitaremos comer grillos
ni dormir en un refugio improvisado, pero los beneficios psicológicos que
proporciona nos ayudarán a enfrentarnos a la lucha por la vida en nuestra
sociedad consumista depredadora. Por otro lado, cualquiera que practique
montañismo puede verse incomunicado en medio de ninguna parte por un brusco
cambio de tiempo, los trekkings a zonas salvajes y apartadas están cada vez más
de moda, con el riesgo de perderse o tener un accidente, aunque sea mínimo,
siempre presente, y millones de personas viven en zonas con peligro de inundaciones
o terremotos. Incluso en la era de las telecomunicaciones, cuando todo el globo
terrestre está fotografiado y cartografiado, existen zonas salvajes a las que
nuestra civilización no ha llegado y en las cuales no tendremos dónde enchufar
el microondas ni podremos dormir en un colchón Flex. Pero no nos engañemos,
nadie está totalmente preparado para enfrentarse al violento choque mental y
emocional que supone encontrarse abandonado y solo en un lugar remoto. Las
técnicas de supervivencia nos ayudarán a vencer al medio, pero el peor enemigo
está dentro de nosotros: pánico, soledad, desesperación..., y para vencerlo hay
que conocer cómo funciona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario