sábado, 11 de febrero de 2017

GASTRONOMÍA Y TURISMO; DESTINOS CON SAL Y PIMIENTA

Todos los seres vivos deben alimentarse para poder sobrevivir y es así como comer se ha vuelto un acto vital en el comportamiento de los seres humanos.  Con la aparición del fuego la comida se hizo más compleja y se fueron elaborando platos más complejos en función de los alimentos disponibles según las estaciones del año. Se comenzó distinguiendo a los platos cotidianos de aquellos reservados para ocasiones especiales lo cual con el tiempo llevó a que se distinguieran hábitos alimenticios diferenciados entre diferentes culturas y grupos sociales.

 Se comenzó a distinguir entre una comida de los campesinos y otra de las elites sociales, siendo las primeras las que se adaptaron mejor al medio y sufrieron escasas modificaciones con el tiempo. En el caso de los grupos que dada su situación económica podían variar su alimentación con productos provenientes de lugares distantes las modificaciones fueron más notorias con el paso del tiempo. En este caso fue relevante la forma de presentar la comida y los modales de la mesa […] la comida no es buena sólo para comer y pensar (en la adjetivación materialista y estructuralista, sino, antes, incluso, muy buena para ser y distinguirse (Ortiz García, 1999: 304)

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