martes, 15 de noviembre de 2016

PLANIFICACIÓN, CONSTRUCCIÓN Y OPERACIÓN DE SENDEROS EN ÁREAS PROTEGIDAS (Por: Larry Lechner)

Los senderos y las veredas son históricamente las rutas de viaje más difundidas en todo el mundo. Aunque las autopistas modernas tienden a obscurecer el papel tradicional de los senderos y las veredas, para millones de personas de todo el mundo los senderos y las veredas son rutas básicas de acceso o viaje, incluso en los ámbitos urbanos modernos. En entornos menos desarrollados, particularmente en los parques y las áreas protegidas, puede que los senderos constituyan el único medio de acceso en la mayor parte del área. 
Los senderos tienden a ser uno de los primeros elementos de infraestructura que se desarrollan cuando se declara una nueva área protegida y, lamentablemente, ese desarrollo ocurre antes de que exista una planificación formal o planes de gestión. En las áreas más establecidas, a menudo los senderos se construyen o se mejoran con un mínimo de consideración en relación con su papel en la gestión general del área o su impacto en el ambiente. Como se considera que los senderos son “construcciones”  de bajo nivel, a menudo se construyen con un mínimo de planificación formal, selección de las rutas o comprensión de las condiciones biofísicas del área donde se desarrollan los senderos. En resumen, el proceso de  planificación de senderos es típicamente inadecuado y a menudo trae como resultado impactos ambientales no deseados, aumento de los costos de construcción y  mantenimiento y sistemas de senderos que se integran de forma deficiente en los objetivos generales del área. Cole (1983) estableció que la planificación deficiente de senderos, no la construcción deficiente de senderos ni el nivel de uso, es la causa fundamental de impactos ambientales no deseados que son el resultado del desarrollo de senderos. 

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