jueves, 24 de noviembre de 2016

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA CONSERVACIÓN DEL SUELO, LA BIODIVERSIDAD Y SUS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS

Los ambientes productivos rurales o agroecosistemas, además de ser espacios dedicados a la producción agropecuaria, son hábitat para un  gran número de especies de la flora y la fauna, hoy referidos más comúnmente como biodiversidad. En los últimos años, la expansión de la frontera agropecuaria, ha producido cambios sustanciales en los sistemas de uso de la tierra, ingresando en áreas naturales de bosques, praderas, pastizales y humedales. Estos cambios contribuyeron a la pérdida o destrucción de hábitat, su fragmentación y disminución de biodiversidad, tanto a nivel de especies como de paisajes.
En consecuencia, algunas especies han sufrido extinciones locales o definitivas y otras se beneficiaron al punto de ser muy abundantes, pudiendo convertirse en perjudiciales. Asimismo, se han deteriorado interacciones entre los organismos y su ambiente, alterando múltiples procesos que sostienen funciones ecológicas, traducibles en bienes y servicios ecosistémicos (BSE)  que brinda el suelo y la biodiversidad tanto a los sistemas agropecuarios como a otras actividades humanas.

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