A lo largo de la historia reciente las actividades industriales
han generado una serie de sistemas productivos que paulatinamente se han ido incorporando
a nuestra herencia cultural.
Son resultado de un proceso de toma de conciencia patrimonial en
el que se integran la necesidad de conservación de sus testimonios materiales y
la transmisión de la memoria asociada a cada actividad en un entorno territorial
concreto.
Los testimonios de la industrialización constituyen un legado
imprescindible para comprender la historia española de los dos últimos siglos.
Estos sistemas, conjuntos o elementos y factores que inciden en el hecho
industrial, han desempeñado un importante papel en la evolución del territorio,
ya sea urbano o rural, en la formación del carácter histórico y cultural de sus
sitios, lugares y paisajes, y en general en la definición del ambiente vital y
cultural concreto en que se ha desarrollado la industrialización. De esta
forma, la conservación y el estudio de estos testimonios son fundamentales para
comprender y documentar un periodo clave en la historia de la humanidad.

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