El papel fundamental que han
jugado los metales en la evolución de la humanidad está ampliamente demostrado por
la utilización de los mismos desde épocas remotas. Sin duda las características
que presentan los metales nativos, brillo y ductilidad o el cromatismo de las vetas
del mineral metalífero, resultaban fácilmente diferenciables de los otros materiales
de la corteza terrestre.
La evolución de los procesos
metalúrgicos resulta determinante en la formación de las sociedades primitivas,
que los utilizan para la obtención de herramientas que faciliten la supervivencia
y el desarrollo de los grupos. El comercio está íntimamente unido al metal desde
su aparición, además de los aspectos crematísticos, el metal y la metalurgia antigua poseen una amplia
significación ritual.
La cronología sobre la utilización
de los metales se remonta al horizonte cultural del Neolítico en el Próximo Oriente,
aunque el objeto de cobre nativo más antiguo conocido hasta el momento es un colgante
oval procedente de la gruta de Shanidar (Irán), datado en el año 8.700 a.C. Los
objetos de cobre nativo martilleados en frío se generalizan a partir del 6.500 a.C.
Se documentan algunos elementos, a menudo suntuarios, en la zona del Próximo
Oriente, Çäyönü Tepsi, tell Halula, tell Ramad, etc.

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