La construcción de espacios creativos y la exposición a
manifestaciones culturales diversas tienen, además, el beneficio de desatar procesos
de reflexión. Las artes, con frecuencia,
incomodan, generan preguntas, se quejan; es decir, presentan nuevas formas de aproximarse y comprender la realidad. Y en la gestión de
lo público y en el diseño
de alternativas de sociedad,
es sano cuestionar lo que se
da por sentado, no para caer
en un relativismo exacerbado, sino para
entender que hay maneras distintas de enfrentar los problemas. Ir a lo
básico y tener unas miras de largo plazo para la política cultural no implica
descuidar las acciones de corto plazo en la recuperación del patrimonio nacional, tanto el material como el
inmaterial. Ese patrimonio está conformado por aquello que nos va dejando el
devenir histórico de la Nación y que forma parte de la memoria colectiva de los
colombianos de hoy y de mañana. La recuperación del patrimonio requiere
recursos financieros que no deben ser exclusivamente
de naturaleza pública. Por ello, es una buena noticia la divulgada por la ministra sobre la expedición de una ley, en el gobierno anterior, que contempla el otorgamiento de incentivos tributarios para aquellas entidades privadas que asuman como parte de sus programas de responsabilidad social empresarial
la recuperación y preservación del patrimonio nacional. Ojalá al amparo de esa
norma sea posible obtener fondos privados
para estos propósitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario