El Turismo basa su existencia en el aprovechamiento de los
recursos naturales y culturales, principalmente, los mismos que son la fuente
para convertirlos posteriormente en atractivos turísticos, que a su vez, son
aquellos los que seleccionan los consumidores o turistas, como principal motivación
de su viaje a un destino turístico. Por
tanto se establece una interacción entre el hombre y la naturaleza, los mismos
que deben guardar un equilibrio para no interferir
o alterar los ecosistemas naturales o las relaciones e
interacciones que se suscitan entre los seres vivos y el ambiente natural que habitan.
La actividad turística al
utilizar los recursos que le brinda la naturaleza y al basar sus actividades de tipo físico
recreacional en estos atractivos naturales, da lugar a que exista una estrecha relación entre éstas dos
materias cuyo reconocimiento e importancia es preciso considerar para no causar
daños irreversibles a la Ecología por el
Turismo.

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