lunes, 23 de mayo de 2016

MUSEO, MEMORIA Y DERECHOS HUMANOS: ITINERARIOS PARA SU VISITA

A modo de apertura: proclama sobre los museos
Hace unos años, en el contexto de asignaciones presupuestales,  políticas culturales y otros debates en el Perú, el escritor Mario Vargas Llosa argumentaba sobre la importancia que podrían tener los museos y su contribución al desarrollo de un país. Su defensa, que tomo para abrir mi propia reflexión, afirma: Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros.
Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas la taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. El progreso no significa sólo muchos colegios, hospitales y carreteras.
También, y acaso sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura.

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