El patrimonio cultural
constituye la principal riqueza de las
sociedades. Velar por él, conseguir que perdure para las futuras generaciones,
recuperar su esplendor son tareas
obligadas de todo gestor público.
Los lugares cargados de
significados culturales enriquecen emocionalmente a sus habitantes. Los restos materiales
e intangibles del pasado, las obras monumentales
de los pueblos, pero también las más modestas expresiones de su singularidad,
son el testimonio de sus raíces y de sus
tradiciones.
Si bien es
cierto que constituyen un tesoro particular,
el conjunto de la Humanidad lo considera cada vez más un patrimonio común que
exige una atención especializada. Sobre todo cuando se trata, no sólo de su recuperación
sino también de su puesta en valor, obligatoriamente
con criterios de sostenibilidad y perdurabilidad en el tiempo de los recursos
patrimoniales naturales y culturales.
Descarga : http://q.gs/AATkI
Lectura :

No hay comentarios:
Publicar un comentario