El declive de los destinos
turísticos puede producirse en cualquier parte de Europa en la que el turismo
se haya desarrollado en el pasado y, en general, afecta a aquellos destinos
turísticos que cuentan con una cierta tradición como proveedores de productos
turísticos. Dichos destinos turísticos pueden seguir una o varias pautas negativas,
entre otras, una disminución significativa de los elementos que anteriormente
definían la calidad de un destino turístico, una caída acusada del éxito desde
el punto de vista de la competitividad del destino turístico o serias
dificultades a la hora de garantizar un turismo sostenible.
Aunque, en una fase
avanzada, el declive de un destino turístico normalmente supone una serie de
pérdidas económicas o incluso la quiebra, algunos destinos que aún se
consideran rentables podrían hallarse en declive o sufrir una amenaza significativa
de declive. No sería, por tanto, apropiado definir el «declive» exclusivamente
en función de la disminución real del número de visitantes, de su facturación o
de los beneficios que produce.
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