En estos momentos en que la
comunidad internacional está en vías de definir una nueva agenda mundial para
después de 2015, debemos lograr que en ella se tenga debidamente en cuenta el
poder transformador de la cultura como motor y catalizador del desarrollo
sostenible.
Este es el compromiso de la
UNESCO, y la Organización trabaja ahora a escala tanto internacional como
nacional para ampliar el debate sobre el desarrollo sostenible y dar fe del
modo en que la cultura ayuda a obtener una serie de beneficios esenciales, tanto
económicos como de otra índole. Para que nuestros argumentos sean convincentes necesitamos
pruebas y datos concretos, y ahí radica la importancia de los Indicadores
UNESCO de Cultura para el Desarrollo.
Estos indicadores, elaborados por
la UNESCO con apoyo del Gobierno de España, representan una iniciativa a la vez
de investigación y de sensibilización.
Desde el punto de vista de la
investigación los Indicadores son expresión de una metodología innovadora, en
la que datos y cifras sirven para demostrar la función pluridimensional de la
cultura en los procesos nacionales de desarrollo, revelando dónde estriban las
dificultades y dónde residen las oportunidades de futuro. Puesto que se trata de
una iniciativa de sensibilización, las herramientas de implementación de los
Indicadores UNESCO de Cultura para el Desarrollo
ofrecen pautas para lograr una máxima repercusión en las políticas por la vía
de integrar la cultura en las estrategias de desarrollo. De este modo, los
Indicadores contribuyen a poner en práctica la Convención de la UNESCO sobre
la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de
2005, primer instrumento internacional jurídicamente vinculante en el que la
cultura y el desarrollo sostenible ocupan un lugar central.
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