La Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) creada en Londres en 1945, estableció como uno de sus objetivos y funciones
prioritarios el trabajar por “la conservación
y protección del patrimonio universal”. Conforme a las disposiciones de su acta constitutiva,
ha puesto en marcha un vasto programa de salvaguardia del patrimonio mundial,
creando numerosos instrumentos jurídicos internacionales: convenciones, recomendaciones,
declaraciones y resoluciones. Este conjunto de normas abarca todos los aspectos de la conservación del patrimonio
cultural y natural y su labor ha sido afortunada,
excepto en casos como las devastadoras guerras civiles y los conflictos interétnicos
y político-económicos que se vienen sucediendo desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días
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