Los
estudios sistemáticos relacionados con la cultura y las industrias culturales
se fueron multiplicando aceleradamente.
Ello ha servido para revalorizar la cultura como expresión totalizadora y a la
vez particular de la condición humana. Logro que debería haber sido alcanzado,
más que por influencia de aquellos, por el crecimiento de una conciencia
cultural de la humanidad, entendido el término no sólo como magnitud sino mejor
aún como aquello que todos los humanos tenemos como esencia compartida, y que constituye la forma, el color, el perfume
y la materia de la historia. No obstante, la responsabilidad de los dirigentes de los
sectores público y privado en materia
cultural ha ido creciendo constantemente en nuestro país en los últimos veinte
años.
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