Desde la aprobación de la Convención del Patrimonio Mundial en 1972, la Lista del Patrimonio Mundial ha evolucionado y aumentado constantemente por lo que ha surgido la
necesidad apremiante de reforzar la impartición de las directrices relativas a la aplicación de
la Convención en los Estados Partes. Las diversas reuniones de expertos y las conclusiones
que arrojan los Informes Periódicos identifican la necesidad de centrar más las actividades de
formación y aumento de capacidades en los ámbitos específicos en que los Estados Partes y
los administradores de sitios del Patrimonio Mundial necesitan un mayor apoyo. La elaboración de la colección de Manuales de referencia sobre el Patrimonio Mundial constituye una
respuesta a dicha necesidad.>

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