En
la última década la gestión del patrimonio cultural ha asumido nuevos desafíos
y objetivos relacionados especialmente con su aprovechamiento productivo, su
uso como imagen de marca de la ciudad y el territorio y su interrelación con
otros sectores de la cultura, que deben
ser contemplados de forma conjunta. El artículo expone estos nuevos objetivos y
cómo afectan a la tutela del patrimonio centrándose especialmente en el caso de
la gestión cultural de las ciudades y poniendo como ejemplos representativos el
tratamiento y caracterización del patrimonio en dos novedosas herramientas de
gestión: la planificación estratégica y los distritos culturales que han puesto
en marcha diversas ciudades españolas y europeas

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