Los europeos que llegaron a conocer el «nuevo Continente», entre
los siglos XVI y XIX, hallaron un inmenso territorio —de casi 6.000 km de
largo— servido por una generosa red de caminos que contaban con un eje
longitudinal que cruzaba, sin interrupciones, toda la desigual cordillera de
los Andes, desde lo que ahora es el sur de Colombia, pasando por el Ecuador,
Perú y Bolivia y penetrando por Chile y el occidente de Argentina, hasta casi llegar
a los límites meridionales de esta inmensa cordillera tropical.
Desde luego, no era una red de caminos trazados al azar,
dependientes de la demanda cotidiana de los caminantes, sino parte de un
proyecto de integración política y económica, que no sólo vinculaba a unos
pueblos con otros o a éstos con los espacios productivos de sus requerimientos,
sino que tenía el propósito y destino de articular ese extenso territorio en la
perspectiva de crecer armoniosamente como parte de una gran unidad.
El proyecto político se llamaba «Tawantinsuyu» («territorio con
cuatro rumbos o regiones») y tenía como capital a la ciudad de Cusco. Desde
allí salía la red a los cuatro rumbos de la tierra, hasta donde fuera posible
llegar en cada rumbo. Es así como por el norte llegó hasta la tierra de los
Pastos, en el límite entre Colombia y Ecuador, luego de cruzar por las cuencas que
existen rodeando los volcanes ecuatoriales, más allá del nudo de Loja, donde las
frías punas de las alturas se han convertido en páramos también fríos pero
húmedos.
Es el mismo rumbo que cruzó la tierra de los Chachas y
Cajamarcas, luego de haber pasado por los Conchucos y Huaylas y haber trajinado
por las tierras de los Huancas, Rucanas, Soras y Chancas en la sierra peruana.
Ése es el rumbo del Chinchaysuyu, al norte del Cusco, que se inició cruzando
Jaquijawana y la tierra de los Quíchuas. Hacia el sur sigue hacia la tierra del
Collao, donde está el Titicaca, dirigiéndose luego hacia Chuquiabo (La Paz) y a
las punas argentinas y chilenas, venciendo los largos desiertos del trópico de
Capricronio hasta alcanzar los bosques y pajonales del sur, entre Diaguitas, Picunches
y Huarpes. Ese es el rumbo del Qollasuyu. El del Antisuyu penetra y se pierde en
los enlaces de la amazonia, hacia el Este del Cusco, y el del Contisuyu se
dirige desde el Cusco al mar, con rumbo oeste.

Realmente estoy muy comtento de nutrirme con vuestra cultura arriba kaipachanews
ResponderEliminarRealmente estoy muy comtento de nutrirme con vuestra cultura arriba kaipachanews
ResponderEliminar