La producción cerámica es
uno de los procesos culturales más amplios y a la vez más complejos de analizar
desde la perspectiva de la arqueología. El arte de hacer estos objetos no solo
responde a una necesidad utilitaria, sino que comprende además una serie de
características que la convierten en un potente indicador tanto del “habitus”
como de los más profundos componentes simbólicos de los grupos humanos.
Normalmente las sociedades productoras de cerámica
ya han traspasado el estado de economías de cazadores recolectores y se han
convertido en grupos más estables con asentamientos permanentes o temporales y
en general, con producción agraria. Según algunos investigadores, parte de la
necesidad de fabricar contenedores cerámicos, sobre todo los de gran tamaño,
guarda directa relación con el almacenaje de excedentes en la producción, los que
son conservados para otras épocas del año donde puede haber carencias. Otro de
los factores a tener en cuenta, sobre todo para los contenedores de líquidos precolombinos,
es la de producir y almacenar bebidas alcohólicas, en especial la chicha.

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