A excepción del caso peruano y de algunas iniciativas
incipientes en Bolivia, no hay legislación turística
nacional que afecte restrictivamente al Qhapaq
Ñan, y que tampoco promueva el aprovechamiento
turístico de dicho bien patrimonial explícitamente.
No existe, en la actualidad, un producto
turístico comercializado que abarque un recorrido
plurinacional relacionado con el Qhapaq Ñan. Los
productos turísticos accesibles en el mercado están
elaborados con base en atractivos conformados
por segmentos del camino del Inca o sitios puntuales,
como pueden ser los testimonios arqueoló-
gicos significativos, debido a su magnitud y buen
estado de conservación.
En cuanto a la práctica turística asociada al
Qhapaq Ñan, los reglamentos nacionales se encuentran
en proceso de realización, a medida que avanzan
los Planes de Ordenamiento Turístico, nacionales
y locales. Los cuestionarios explicitan la escasa
presencia de comisiones interministeriales de
Patrimonio /Turismo. Las prácticas turísticas pertenecen
a un amplio espectro de competencias:
ministerios de transportes, economía y/o comercio
en cada país. La imagen de marca de visita del
Qhapaq Ñan, por el momento queda acaparada por
el producto turístico Inca Trail, correspondiente a
los 30 km, que desde Ollantaytambo, acceden al
Santuario Histórico de Machu-Picchu.
En Argentina, en el ámbito de la APN existen
actualmente unidades asociadas al Qhapaq Ñan
puestas en valor, turísticamente. El Proyecto La
Ciudacita (Parque Nacional Campo de los Alisos -
Tucumán), si bien recibe una afluencia de visitantes
con estricta autorización y control del área protegida,
no ha incorporado todavía todos los acondicionamientos
que pueden considerarse de «puesta
en valor». Los grupos de visitantes ascienden al
sitio y son guiados por personal autorizado de la
localidad de El Tesoro. Las investigaciones de mercado
no se han realizado, salvo en casos muy específicos
y limitados, para lo que se contrata puntualmente
a empresas.
En Bolivia, el aprovechamiento turístico de
Qhapaq Ñan se concentra especialmente en el caso
del Camino Takesi. Los campesinos aportaron
mano de obra para hacer un trabajo de conservación
que incluyó la señalización. La población
local que ha realizado el trabajo va a recibir los
ingresos, y con los fondos cubrirán los gastos que
demandan su mantenimiento y protección, controlando
el paso de turistas y brindándoles los servicios
necesarios. En Bolivia la visita al Qhapaq
Ñan tiene la voluntad de incluirse en el denominado
turismo de aventura.
Los paisajes culturales fueron adoptados como
bienes patrimoniales en el seno de la Convención
del Patrimonio Mundial Cultural y Natural en el
año 1992. Desde entonces, han funcionado como
categoría tipo, en la que se insertan los paisajes
culturales lineales, es decir los itinerarios culturales.
El concepto de ruta o itinerario cultural se ha
discutido en el seno del Comité Internacional de
Itinerarios Culturales de ICOMOS desde el año
1994. En la última reunión celebrada en Madrid en
mayo de 2003 se avanzó en una definición que singularizará
per se el itinerario cultural como categoría
independiente de la de paisaje cultural. Una
ruta cultural es un tipo de bien cultural caracterizado
por una dinámica y funcionalidad propia a través
de la historia, escenario de movimientos de
personas y culturas, a través de contactos recíprocos
de bienes, ideas, conocimientos, creencias y
valores, durante periodos significativos de tiempo.
Los itinerarios culturales han sido escenario de fértiles
cruces de culturas, reflejados tanto en su patrimonio
tangible como intangible. Mientras esta
discusión avanza y va tomando forma en las Directrices
Operativas, en los cuestionarios queda clara
la voluntad de «candidatear» el bien, como un itinerario
cultural de pleno derecho (paisaje cultural
lineal) que atraviesa paisajes culturales asociativos
o evolutivos, relictos o continuos/ contemporáneos.
La Quebrada de Humahuaca es, hasta la fecha,
el único paisaje andino inscrito en la Lista de Patrimonio
Mundial. Ocho nuevos casos de rutas culturales
para la región de América Latina y el Caribe esperan en las Listas Tentativas de los respectivos
países. En esta Lista, el Qhapaq Ñan (Camino
Principal Andino) es el itinerario con mayor recorrido
espacial continental, y la mayor aventura que
se presentará a la nominación, con la voluntad uná-
nime de seis países del área Andina: Argentina, Bolivia,
Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
La evidencia y los recursos del camino son de
tan variada naturaleza, como multidisciplinarios son
los equipos que están trabajando en cada uno de
los países. Se trata de hacer avanzar el proyecto en
un acercamiento plural a la historia y a las culturas
que se desarrollan al amparo del Camino. Cuando
el camino pierde su traza arqueológica, su rastro se
identifica a través de topónimos, lenguas vivas habladas,
tradiciones, mercados, tejidos, productos
agrícolas y de todas las formas posibles de patrimonio
inmaterial.
Una treintena de universidades en los diferentes
países y alrededor de una veintena de ONGs
trabajan activamente en la definición y puesta en
valor del Camino. Institutos de Estadística, Agencias
de Cooperación Internacionales están elaborando iniciativas que van a contribuir de algún
modo, al desarrollo de proyectos de conservación
y puesta en valor del camino y sus paisajes. Falta
saber cómo conseguir asegurar la coordinación
entre las acciones principales, para que cada actividad
facilite un proceso que es de todos.
El Camino ofrece una oportunidad privilegiada
de relectura de una historia común. Hasta la fecha
no se cuenta con un producto de conjunto impreso
en los libros de texto escolares. El proyecto puede
convertirse en una tribuna académica de discusión,
cuyo resultado provea de contenidos al texto común
de la historia para el público en edad escolar.
Los países confían en el valor educativo y económico
del proyecto, como factor determinante para
el progreso de la región. Un elemento clave para el
desarrollo social es el derivado de la recuperación
y consolidación del significado histórico y actual
de los lugares del Camino. Tal condición refuerza
los vínculos entre las sociedades y sus ecosistemas,
y aporta un entendimiento coherente de la realidad
y del funcionamiento, tanto de las prácticas productivas
como de las cosmovisiones.
Por:
Nuria Sanz

hola!!! está muy interesante el artículo. sin embargo, queria preguntarte si sabes de algun problema que haya surgido referente a la organización del proyecto. si ha habido algun inconveniente a la hora de que las agencias de turismo o las administraciones publicas encargadas, se pongan de acuerdo.
ResponderEliminarmuchas gracias por la información :)