martes, 16 de octubre de 2018

EL TURISMO EN LAS REGIONES DE MONTAÑA: ESPERANZAS, TEMORES Y REALIDADES


El potencial económico que tiene el turismo para muchas comunidades de montaña – aunque no para todas– está bastante claro: en la mayoría de las regiones montañosas del mundo, las posibilidades de la gente para generar ingresos son limitadas. La agricultura, la silvicultura y la cría de animales son la columna vetebral de las economías locales, pero estas se enfrentan a dificultades tales como suelos poco profundos, severas condiciones climáticas y baja competitividad en el mercado. Por consiguiente, diversificar las fuentes de ingresos no es a menudo una opción sino una necesidad para las familias de las regiones de montaña.
Los sistemas montañosos ofrecen posibilidades para toda clase de turistas: los aficionados al deporte acuden allí a practicar el senderismo, la escalada o el esquí. Otros van simplemente deleitarse con sus hermosos paisajes. En los valles remotos y en las cumbres de las montañas, muchas plantas endémicas invitan a los visitantes a descubrir una biodiversidad única. Los interesados en el patrimonio cultural encuentran fascinantes destinos a lo largo de los caminos incas de los Andes, en los templos de piedra de Etiopía o en las ceremonias y sitios sagrados budistas en los Himalayas.


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