Las ciudades del siglo XXI deben afrontar los retos que plantea
el bienestar de sus habitantes desde perspectivas innovadoras. La situación ha
cambiado en pocos años en el panorama mundial, debido a las demandas
relacionadas con el medio ambiente y el patrimonio cultural a favor de mejoras en
la accesibilidad, funcionalidad y confort de las áreas metropolitanas. Hay una coincidencia
generalizada a la hora de perseguir unos objetivos basados en la
sostenibilidad, frente a la vertiente desarrollista que ha dominado, en buena parte,
el crecimiento de las grandes ciudades estos años atrás. Es el momento de
generar nuevos equilibrios y este país tiene la oportunidad de presentar un
compromiso con otros modelos capaces de minimizar progresivamente las tensiones
creadas durante las últimas décadas.

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