La antigua capital del imperio de los incas, la actual ciudad del
Cusco, fue a partir del siglo XVI uno de los centros administrativos y
culturales más destacados del virreinato del Perú. Conserva un importante
legado patrimonial integrado por iglesias, conventos, casas solariegas y una
singular trama urbana de calles y plazas, trazadas sobre los muros de la ciudad
inca anterior. En 1950 fue afectada por un sismo de fuerte intensidad que causo
daños en sus monumentos y en las viviendas del conjunto urbano.
A
petición del gobierno peruano la UNESCO envió en 1951 una misión de cooperación
para elaborar un plan para la restauración de los monumentos y la recuperación
de la ciudad en su conjunto. La misión estuvo presidida por el profesor George
Kubler de la Universidad de Yale e integrada por dos arquitectos. Permanecieron
en Cusco más de dos meses, al cabo de los cuales presentaron un informe que fue
publicado en inglés por la UNESCO en 1952 y al año siguiente en versiones en
francés y español.
El
jefe de la misión, profesor Kubler fue responsable por la redacción de ese
documento, que se conoce hasta la actualidad, después de seis décadas, como el
“Informe Kubler”. Describe un inventario de la situación en la que se
encontraba la arquitectura religiosas y civil, reseñando su historia y
señalando los daños sufridos. Da cuenta de los trabajos necesarios para la
recuperación de las edificaciones y compatibiliza sus propuestas con el plan
piloto que se elaboraba entonces. Sus recomendaciones fueron valiosas para los
trabajos que llevó a cabo la Corporación de Reconstrucción y Fomento del Cusco
en la década posterior y constituyó un referente imprescindible para todos los
planes urbanos y de conservación posteriores.

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