viernes, 13 de enero de 2017

GUIA PARA LA PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO DEL MEDIO RURAL

El medio rural, más allá de las dificultades para delimitar su ámbito en relación al urbano, sigue funcionando como una noción que nos remite a ese espacio social vinculado al sector primario de la economía (actividades agropecuarias y extractivas), estructurado en pequeños y medianos núcleos de población y con un modelo de relaciones basado en el conocimiento personal, en la confianza mutua y en un difuso control social de los comportamientos. Tanto por su actividad económica preeminente, como por la forma de sociabilidad y la persistencia de determinados valores considerados tradicionales, el medio rural ha sido presentado como una sociedad estancada y en permanente  crisis de reproducción, lo  que justificaba el  éxodo rural hacia los espacios urbanos. Esa comparación desventajosa,  que tenía  una base real en cuanto a déficit de equipamientos y servicios del medio rural pero que también estaba sustentada en el discurso de la modernidad como atributo exclusivo de lo urbano, está experimentando en las últimas décadas una clara inflexión en sus términos. 

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