El informe
realiza un repaso por las principales actividades que implican el uso de
animales en distintos países, como la interacción entre el turista y las
distintas especies, el uso de animales en espectáculos y tradiciones, las
“fábricas” de animales en cautiverio para su posterior exposición en zoológicos
o acuarios o el avistamiento con primates, aves y cetáceos. Asimismo,
profundiza en los problemas que estas actividades suponen, como el fomento de
la exhibición de animales salvajes en cautividad. Enjaular a los animales,
drogarlos o encadenarlos, y llevar a cabo precauciones de seguridad como
desproveerlos de garras y dientes se convierten en prácticas frecuentes a lo
largo y ancho del planeta.

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