Fines
y alcance de la guía
Los efectos del turismo suelen
compararse con los efectos que produce el fuego: sirve para cocinar alimentos y
calentar el hogar pero también puede incendiar y destruir la vivienda. El
turismo brinda oportunidades de empleo y generación de ingreso (representa
hasta un 10% del mercado laboral mundial), puede financiar áreas protegidas y
sensibilizar a visitantes y poblaciones receptoras y muchas veces tiene impactos
ambientales menores que otras industrias. Por otro lado, consume cantidades sustanciales
de recursos naturales, puede degradar ecosistemas, elevar el costo de vida de
la población local, deteriorar la cultura local y venderla como mercancía y los
ingresos que genera pueden no quedar en el destino turístico, dejando pocos
beneficios locales.
Los
efectos que tiene el turismo en las comunidades y destinos dependen en última instancia,
entre otras cosas, de la vulnerabilidad del medio ambiente, del marco jurídico y
de políticas en el que se produce, las tecnologías utilizadas y la capacidad de
los múltiples interesados para gestionar los impactos y canalizar el desarrollo
hacia el logro de la sostenibilidad (véase ejemplos en las páginas 3 y 4). La
conservación y el uso sostenible de la biodiversidad pueden y deben
incorporarse a políticas y estrategias de desarrollo turístico que generen
beneficios sociales y económicos para las comunidades receptoras.

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