miércoles, 2 de noviembre de 2016

GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS TURISMO PARA LA NATURALEZA Y EL DESARROLLO

Fines y alcance de la guía
 Los efectos del turismo suelen compararse con los efectos que produce el fuego: sirve para cocinar alimentos y calentar el hogar pero también puede incendiar y destruir la vivienda. El turismo brinda oportunidades de empleo y generación de ingreso (representa hasta un 10% del mercado laboral mundial), puede financiar áreas protegidas y sensibilizar a visitantes y poblaciones receptoras y muchas veces tiene impactos ambientales menores que otras industrias. Por otro lado, consume cantidades sustanciales de recursos naturales, puede degradar ecosistemas, elevar el costo de vida de la población local, deteriorar la cultura local y venderla como mercancía y los ingresos que genera pueden no quedar en el destino turístico, dejando pocos beneficios locales.
Los efectos que tiene el turismo en las comunidades y destinos dependen en última instancia, entre otras cosas, de la vulnerabilidad del medio ambiente, del marco jurídico y de políticas en el que se produce, las tecnologías utilizadas y la capacidad de los múltiples interesados para gestionar los impactos y canalizar el desarrollo hacia el logro de la sostenibilidad (véase ejemplos en las páginas 3 y 4). La conservación y el uso sostenible de la biodiversidad pueden y deben incorporarse a políticas y estrategias de desarrollo turístico que generen beneficios sociales y económicos para las comunidades receptoras.

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