¿Hasta dónde los destinos turísticos estudiados han dejado
su identidad para hacerse de otra, esos a los que los mercados prefieren en
aras de ganar mercado y posiciones en el ranking mundial?
¿Hasta dónde la subordinación local/regional ha logrado
mejorar su competitividad a riesgo de perder sus recursos naturales y su
esencia, y qué ha ganado con eso?
¿Hasta dónde cada uno de los destinos ha logrado
equilibrar ambos conceptos como estrategia para mejorar su funcionamiento
pensando antes en la calidad de vida de sus habitantes que en el número de
cuartos y su porcentaje de ocupación hotelera?
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