Para acceder a un desarrollo socioeconómico consecuente con la
protección del medio ambiente y en armonía con la calidad de vida de las
comunidades locales, es necesario proyectar acciones estratégicas dirigidas a
minimizar las incidencias adversas de los actuales modelos y estilos de desarrollo
en los estados de calidad ambiental de nuestro
planeta.
En este sentido, los efectos generados por las nuevas obras y
actividades humanas se han convertido en una permanente demanda de la sociedad,
a causa de sus incidencias en el ambiente natural, social y económico. Al
respecto, la inserción de la dimensión ambiental constituye un componente de gran importancia para
la consolidación del desarrollo sostenible, cuyo análisis deriva en condición
imprescindible para optimizar las relaciones entre el medio ambiente receptor y
los diferentes tipos de actividades socioculturales y productivas.
El análisis de la dimensión ambiental del desarrollo alcanza
connotación especial en el caso del turismo, por las múltiples y complejas
interacciones que genera con los sistemas ambientales receptores. Significación
particular adquieren dichas relaciones en el contexto geográfico de los
sistemas tropicales insulares, donde tiene lugar un amplio programa
inversionista con tendencias al incremento. Es por ello que el desarrollo
turístico sostenible representa un reto y la única alternativa para los nuevos proyectos
de inversión, como requisito para manejar los impactos ambientales.

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