1. Introducción: profesores y memorias colectivas
Aunque la
primera aproximación a la idea de memoria colectiva parte de los estudios sobre conciencia colectiva de Émile Durkheim,
su concreción conceptual y sociológica se la debemos a Maurice Halbwachs. Éste
analizó los procedimientos de memorización colectiva de la familia, los grupos
religiosos y las clases sociales, determinando que existen unos marcos sociales
de la memoria específicos de cada grupo que permiten la creación de un pasado común
(Halbwachs, 2004).
Un pasado común, puntualiza Josefina Cuesta, del cual
la memoria individual no puede desligarse, de forma que, en realidad, toda
memoria es de alguna forma memoria colectiva (Cuesta, 2008).
Pero además, la memoria colectiva no es una, sino muchas.
Tantas como grupos sociales, religiosos, políticos, ideológicos, o familiares;
y, en general, tantas cuantos contextos capaces de generar relatos o visiones
del pasado directa o indirectamente; lugar en el que, evidentemente, entrará
también el trabajo de los historiadores. Y es que, hoy en día, éstos se ocupan
con interés de temas cercanos como el de las transiciones democráticas,
esforzándose en identificar las diferencias entre memoria e historia y tratando
de convertir sus resultados en saber científico (Aróstegui, 2004).
En esta línea, el objetivo de nuestro estudio ha
sido determinar de qué manera intervienen las diferentes memorias colectivas
hegemónicas en la valoración e interpretación histórica del profesorado y cómo pueden
afectar a la enseñanza-aprendizaje de este periodo histórico en las nuevas
generaciones.

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