miércoles, 10 de agosto de 2016

COMBATIENDO LAS PLAGAS DEL PATRIMONIO CULTURAL (Por: Tom Strang y Rika Kigawa)

En la medida en que han aumentado los lugares ocupados por los seres humanos, así como sus actividades agrícolas, innumerables plagas se han comenzado a adaptar, encontrando nichos en nuestros edificios y empresas. Estas plagas se han esparcido por el mundo y han proliferado a través del comercio y del turismo.
Especies de microorganismos, insectos y roedores representan a la mayoría de las plagas que afectan al patrimonio cultural. Éstos subtipos constituyen un riesgo considerable en el ambiente templado del norte canadiense. Otras plagas, como aves dormideras, moluscos (perforadores marinos), murciélagos, otros mamíferos invasivos, lagartos, etc., aunque no predominantes en las colecciones a nivel global, pueden significar importantes daños en lugares específicos.
Existen 830.075 especies definidas de insectos, 100.800 especies de hongos y 4.496 especies de mamíferos (Lecointre y Le Guyader 2006). Aunque las plagas equivalen a una fracción de dichas especies, entregar una lista completa de estos organismos sería muy extenso para el ámbito de este documento. Por lo tanto, cada “plaga” será definida en términos generales, según el subtipo determinado y acompañada por algunos  ejemplos comunes; no obstante, cabe afirmar que las estrategias de control no serán  excesivamente simplificadas

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