sábado, 16 de julio de 2016

PATRIMONIO INMATERIAL – UNESCO

Al aprobar la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, la Conferencia General de la UNESCO, con 190 Estados Miembros, marcaba un hito histórico en el proceso de comprensión de la noción de patrimonio en las sociedades actuales, en su definición y en las acciones encaminadas a su salvaguardia y preservación.
No más de veinte años han sido necesarios para avanzar a una nueva fase en el análisis del patrimonio a escala internacional. Esta fase, que para algunos será una prueba de la extrema movilidad de las ideas, o bien una restauración del equilibrio cultural, o simplemente el aceleramiento de estos tiempos, es, para los actores de la comunidad internacional del patrimonio, la evidencia de la realización de una idea nacida en 1946: la de la naturaleza universal de las culturas.  
Durante los últimos treinta años, el concepto de patrimonio cultural ha ido ampliándose  continuamente. La Carta de Venecia (1964) se refería a los “monumentos y sitios” y trataba del patrimonio arquitectónico. Pero la noción se extendió rápidamente hasta abarcar grupos de edificios, arquitectura originaria, industrial y patrimonio construido en el siglo XX. Al margen del estudio de los jardines históricos, el concepto de “paisaje cultural” destacaba la interconexión entre la cultura y la naturaleza. 
Se ha demostrado que el enfoque antropológico de la cultura y el hecho de que las ciencias sociales se interesen en los procesos, en detrimento de los objetos, son factores significativos en el proceso de la nueva definición de patrimonio como entidad compuesta de expresiones diversas, complejas e interdependientes, que se revelan a través de las  costumbres sociales. Hoy es la diversidad de expresiones lo que constituye la definición de patrimonio más que la adhesión a una norma descriptiva. Este proceso, estrictamente dependiente de la idea de la complejidad de patrimonio, no era obvio, pues la costumbre de las representaciones visuales simplificadas de la diversidad de culturas mediante sus expresiones de patrimonio estaban firmemente arraigadas en las mentes. Los hábitats y la escultura africanos, los monumentos europeos, las pirámides perdidas de América Latina y los parques nacionales de América del Norte, ya no se perciben simplemente como imágenes por excelencia del patrimonio de la humanidad, sino que han adquirido una nueva faceta, a través del concepto de valores inmateriales.  

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