Con esta
Guía queremos transmitir a la empresa la importancia de conocer, aceptar y
gestionar la diversidad en su propio entorno laboral. La cultura organizacional de la empresa ha de
seguir el ritmo marcado por la propia sociedad, cada vez más diversa, y aceptar
esta diversidad como algo enriquecedor.
El
individuo es naturalmente diverso y esta heterogeneidad se transmite de forma
también espontánea a los grupos. Los trabajadores y trabajadoras de una misma
empresa por lo tanto, no conforman una categoría única y homogénea; todos y
todas son diferentes y diversos/as, y
responderán de desigual manera ante un mismo estímulo o ante una misma
situación.
La
diversidad no es por lo tanto un concepto desconocido sino un factor más al que
la empresa ha ido adaptándose a lo largo de su historia. Un ejemplo reciente es
la incorporación de la mujer al mercado laboral en las últimas décadas.
La
presente Guía está enfocada hacia la gestión de la diversidad cultural,
integrada en el marco más amplio de la diversidad en general. Las buenas
prácticas de esta Guía recogen experiencias directamente relacionadas con los
cambios producidos por la realidad migratoria. Entendemos la cultura como un
término imposible de acotar, como una expresión más de muchas diversidades que
se relacionan entre sí y que a su vez van cambiando con el tiempo. Bajo esta
filosofía, no queremos caer en el error de conver tir la cultura en un factor
diferenciador ni asociar diversidad cultural a inmigración exclusivamente. La
diversidad y la similitud se convier ten en transversales a todas las personas
que integran la empresa, independientemente de su origen.
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