Según fuentes históricas, la producción
artesanal en el Valle de Atemajac jugó un papel revelante en el comercio
regional desde el siglo XVIII, y que logró consolidarse como actividad
económica importante a finales del siglo XIX y principios del XX.
En el transcurso del siglo XX se han registrado
cambios significativos sólo en la forma de producir y comercializar los objetos
artesanales, sino también en los sentidos que los artesanos le dan a ello. Esto
nos lleva entonces a identificar que en
San Pedro Tlaquepaque se ha venido construyendo social e históricamente una
práctica artesanal que se ha modelado a partir de las estrategias de
producción, comercialización y reproducción que los talleres artesanales
familiares llevan a cabo para hacer frente a las transformaciones sociales,
económicas y políticas de la región

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