viernes, 20 de mayo de 2016

MANUAL DEL EMPRENDEDOR DE TURISMO RURAL

Cada día es mayor el número de habitantes de las grandes ciudades del país (Santiago y alrededores, Valparaíso-Viña del Mar, Concepción-Talcahuano, Antofagasta, Temuco, entre otras), y también viajeros de otros países, que anhelan disfrutar de sus vacaciones en el campo, junto a un lago, un río, a la orilla del mar, cerca de un bosque y sobre todo junto a la gente sencilla y amable de los pequeños pueblos y aldeas a lo largo de Chile.
Las familias campesinas, las comunidades de pueblos originarios, los pequeños y medianos productores agropecuarios de todas las regiones del país, tienen ahora la oportunidad de abrir sus predios, sus parcelas y sus campos, para permitir que viajeros y turistas puedan conocer los hermosos paisajes de los fértiles valles nortinos, los cultivos frutales del centro del país, las praderas del sur y las pampas de la Patagonia.
Numerosas empresas y negocios asociados al turismo rural han surgido de manera espontánea, como una manera de diversificar los ingresos familiares y aprovechar potencialidades que se encontraban subutilizadas. Existen varios ejemplos de negocios vinculados al turismo rural tales como producción y venta de artesanías, productos con identidad local, productos gourmet, prestación de servicios de alojamiento rural, servicios de alimentación, entre otros, que representan ingresos adicionales, pero que en esencia no son la actividad económica principal que sigue siendo la agropecuaria.


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