viernes, 27 de mayo de 2016

MANUAL DE PRODUCCIÓN Y MONTAJE PARA LAS ARTES VISUALES

En años recientes se han incorporado términos tales como curaduría, museografía, diseño de montaje y producción artística a las discusiones que circulan ampliamente dentro y fuera del campo del arte. Estos términos no hacen referencia al surgimiento de nuevas actividades en el campo artístico, sino que se refieren al incremento en la complejidad de poner a circular proyectos artísticos a la luz de las consecuencias de entender el arte como una actividad profesional.
Una actividad humana se entiende como profesional cuando quienes la practican son quienes la definen y delimitan, producen los discursos que la sustentan y negocian su pertinencia con los demás campos sociales.
Como consecuencia de la primera de estas características, los artistas han expandido notablemente los horizontes conceptuales, teóricos y prácticos de su actividad creativa, hasta el punto de que la categoría de objeto se reveló como estrecha o inapropiada para hacer mención del tipo de piezas que se han producido como arte durante el último siglo. Sin embargo como consecuencia del tipo de discursos que han ido acompañando al arte en su inserción dentro del campo social, la noción de objeto es cuestionable no solamente a la luz del tipo de actividad humana que es caracterizada como arte, sino en relación con el tipo de experiencia cultural que se espera que produzca. Es así como se llegó a mencionar, en un momento dado, que la actividad artística se sustentaba en la generación de procesos, antes que de objetos, lo cual seguía atando la comprensión del arte a la esfera de creación, hasta que finalmente se ha llegado a plantear que el arte en general (sin importar la época o el medio en el cual se enuncie) funciona como una práctica social, en cuya construcción se incorporan diversos saberes, profesiones e instituciones.

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