Las
áreas naturales protegidas ocupan alrededor de 10 por ciento del territorio nacional
y ofrecen una enorme cantidad de atractivos naturales. Pero también albergan a
numerosos núcleos poblacionales que, víctimas de la marginación, se ven
obligados a satisfacer sus necesidades sin detenerse a pensar en que es
necesario cuidar los recursos naturales del entorno. El constante conflicto
derivado de la presencia de estos grupos en zonas de conservación hace
necesario proponer actividades productivas compatibles con la conservación ambiental.
El
desarrollo de proyectos turísticos respetuosos del medio ambiente es una
alternativa para comunidades que disponen de atractivos naturales y, al mismo
tiempo, están conscientes de que ampliar la superficie agrícola o ganadera
terminará afectando la productividad de sus selvas y bosques.
A
menudo se dice que el turismo de naturaleza es una materia de compleja
definición, de difícil estudio y de la que no se podría asegurar que ya todo
está dicho. Consideramos importante, en este análisis de los proyectos de
turismo, seguir insistiendo en la necesidad de reforzar todo aquello que los
vuelva compatibles con la conservación, protección y hasta restauración del ambiente.
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