El
turismo es el mayor movimiento pacífico de gente (Greenwood (1989 [1978]).
Desde la segunda guerra mundial, el crecimiento de esta industria1 es uno de
los factores que más influyen en la transformación de los sistemas económicos,
del espacio, del ambiente, de la vida social y de la cultura. Se trata, pues,
de un fenómeno que produce cambios significativos, tanto en las poblaciones
receptoras como en los visitantes. La intensa circulación de poblaciones
propiciada por esta industria tiende a romper las fronteras culturales, genera
espacios de encuentro e inserta a las personas en redes de relaciones que
sobrepasan el espacio local, dado que su existencia implica una relación entre
territorios alejados, economías distintas e identidades y culturas diferentes.
Es a partir de esta constatación que la actividad turística ha comenzado a ser
vista como un fenómeno sociocultural en sí mismo que tiene características
propias y merece ser estudiado como tal.

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