El esquema de este libro es simple. Una primera parte de
contenido teórico se propone otorgar los instrumentos históricos, estéticos y
antropológicos, que permitan apreciar la
información de una segunda parte descriptiva y enumerativa. Una ilustra, lo que
la otra explica. Ambas sin embargo han sido escritas, no tanto para el
especialista, sino como ensayos de divulgación para un público más amplio. Igualmente claro será para el lector prevenido
que este libro es, en cierta manera, una
obra prematura. Como en el trazo de los cartógrafos del siglo XVI, su elaboración ha requerido
cubrir considerables extensiones de terra incognita, regiones aun
inexploradas por investigaciones previas. Con excepción de los trabajos de un
puñado de autores: José María Arguedas, Emilio Mendizábal, Jean Christian
Spahni y recientemente Pablo Macera, los más variados aspectos del arte popular
peruano están por estudiarse. Una revisión somera de la Bibliografía revelará cuán
cierta es esta situación, y cómo gran parte de la información proviene de investigaciones en
áreas anexas.
Se deriva de esta circunstancia que, a pesar del carácter global de la
obra, ciertos temas hayan debido ser dejados de lado. El caso más notorio es el
de la arquitectura popular y el de las técnicas conexas, como el fierro forjado,
de las cuales existen ejemplos notables a nivel rural y urbano. Lo mismo ha
sucedido en otras áreas, corno la cestería o el conjunto tan importante de la
vestimenta campesina de las diversas regiones del país. La vastedad de esos
campos y la carencia de colecciones
adecuadas y de estudios previos han hecho impracticable su inclusión en el texto
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