La museografía da carácter e identidad a la exposición y permite la comunicación hombre /
objeto; es decir, propicia el contacto entre la pieza y el visitante de manera visual e íntima, utilizando
herramientas arquitectónicas y museográficas y de diseño gráfico e industrial para lograr que éste
tenga lugar.
Se trata de la puesta en escena de una historia que quiere contar el curador (a través del guion) por
medio de los objetos disponibles (la colección). Tiene como fin exhibir el testimonio histórico del ser
humano y de su medio ambiente para fines de estudio y/o deleite del público visitante.
Con base en la adecuada presentación del guion, logra crear diversas lecturas en un recorrido
aparentemente único dentro de un espacio definido. Se logran tantas visitas y tan distintas como los
gustos y conocimientos de los visitantes sean estos niños, estudiantes, historiadores, religiosas, artistas o
arquitectos.
Debido a que la exhibición de la colecciones aumenta el riesgo de deterioro de las mismas, la
museografía también debe garantizar su adecuada conservación y preservación. Por este motivo es muy
importante diseñar montajes que permitan proteger los objetos y así asegurar su permanencia para las
futuras generaciones.
La división de museografía
«Es responsable de la correcta presentación de las exposiciones como etapa final del
trabajo interno desarrollado previamente por el departamento de Curaduría.
Su labor se concentra en la planeación, programación, diseño y montaje de las
exhibiciones temporales y permanentes, en conjunto con los curadores de la exposición
o de las colecciones. Lleva a cabo el mantenimiento de las exhibiciones y desarrolla el
mejoramiento de los procesos museográficos, en coordinación con las demás áreas del
Museo. Es responsable de la investigación permanente de los materiales y métodos
pertinentes para la más correcta y actualizada puesta en escena de los objetos que
conforman las exhibiciones, así como de la señalización y correcta apropiación del
espacio museal por parte del público.»
Agenda para la construcción del Plan Estratégico 2000-2010: Bases para el Museo
Nacional del futuro, Pág.21.
El diseño museográfico
El diseño museográfico
“La exposición es un texto, es decir, un mensaje
que se expresa en términos visuales. El montaje
de una exposición puede, a través de recursos
museográficos tales como el color, la disposición
de paneles, la iluminación y la escenografía
museal, generar un clima que condicione y
comunique la muestra”.
ROCA, José Ignacio. Proceso de concepción y
realización de un proyecto Museográfico. S.f.
El diseño museográfico se refiere
específicamente a la exhibición de colecciones,
objetos y conocimiento, y tiene como fin la
difusión artística - cultural y la comunicación
visual. Parte de la elaboración de una propuesta
para el montaje de una exposición que
interprete la visión que el curador ha plasmado
en el guion.
Esto se logra por medio de elementos
museográficos (recorrido, circulación, sistemas
de montaje, organización por espacios
temáticos, material de apoyo, iluminación, etc.)
y valiéndose de distintas estrategias para
garantizar la efectiva función de la museografía
como sistema de comunicación. En un montaje
museográfico debe crearse un espacio,
“donde el valor de la imagen, el apoyo de la
autenticidad del objeto y el testimonio
indiscutible del documento, establecen una
comunicación directa y original con el producto
del hombre”.
MOLAJOLI, Bruno. El proceso formativo y evolutivo
del museo: su función en el contexto socio-ambiental.
En: Museología y patrimonio cultural: críticas y
perspectivas. UNESCO, 1980, p.115
Tipos de exposiciones
Las exposiciones pueden dividirse en varios
tipos de acuerdo con sus contenidos y
duración.
“Uno de los aspectos que caracteriza al
Museo es la exhibición pública de los objetos
que colecciona, habitualmente originales,
e interesantes por una u otra razón.
La exposición es un método eficaz de difusión
cultural, el medio de comunicación
característico del Museo”.
VALDÉS SAGUÉS, María del Carmen.
La difusión cultural en el museo:
servicios destinados al gran público. Pág.191.
Ediciones TREA, S.L. septiembre de 1999.
Se le llama exposición permanente a la
exhibición diaria de las piezas propias de un
museo que permanece abierta al público por
tiempo indefinido.
El recinto que alberga esta exposición,
por lo general se adapta en forma exclusiva
para cumplir sus funciones a muy largo plazo,
por lo tanto, su diseño debe ser muy
riguroso porque implica inversiones
considerables que garanticen su duración en
el tiempo. La investigación y el alto costo del
montaje de un guion para una exposición de
este tipo, determinan que su vigencia debe
estar entre 8 y 10 años. Por esto la necesidad
de crear un montaje adecuado en cuanto a
su comunicación, conservación de las piezas
expuestas, necesidades interactivas y de
tecnología para permitir el deleite del público
a muy largo plazo.
No obstante su vocación es estática,
un montaje permanente se está revisando y
actualizando constantemente de acuerdo con
las investigaciones realizadas por la curaduría,
los resultados de evaluaciones y estudios de
público, la adquisición de piezas y los
programas de rotación con fines de
conservación.
“Un museo sólo puede exponer
permanentemente sus colecciones en las salas
abiertas al público. Estas, sea cual sea su forma
de presentación, paralizan su imagen y sus
actividades. Por el contrario, la exposición
temporal sirve de contrapunto a la presentación
permanente. Constituye la forma de renovar la
atención sobre el Museo. Contribuye a
darle vida y animarlo. De su confrontación con
la exposición permanente brota una dinámica
que el museo debe aprovechar si desea ser un
lugar y un medio de desarrollo cultural y social
al servicio de su población, de un público de
paso especializado o no, de un territorio.
Así, la exposición temporal utiliza los datos
potenciales de un museo y restituye al público
los objetos, las obras que no están expuestas
habitualmente. Pero, sobretodo, la exposición
temporal puede abordarlos desde puntos de
vista diferentes, temáticos, lúdicos, creativos e
insertarlos en su contexto social, histórico o
estético. Estas presentaciones puntuales
permiten probar nuevos medios de visualización
y de sensibilización. Provocan el intercambio y
el conocimiento. Ofrecen al público elementos
para un acercamiento crítico o sensible a los
objetos o a las obras”.
VALDÉS SAGUÉS, María del Carmen.
La difusión cultural en el museo:
servicios destinados al gran público. Pág.192.
Ediciones TREA, S.L. septiembre de 1999
Las exposiciones temporales o transitorias se realizan para ser exhibidas durante un período de tiempo corto, entre dos semanas y tres meses; su duración depende de la trascendencia de la exposición y del nivel de asistencia de público. Por lo general se realizan en recintos que deben adaptarse fácilmente, o en poco tiempo, a las necesidades particulares de montaje de cada muestra. La inversión en mobiliario museográfico es relativamente baja y una vez conformado un inventario básico de bases, vitrinas y paneles, se puede montar una exposición a muy bajo costo para el museo.
Las exposiciones itinerantes permiten
descentralizar un museo, ya que a través de
éstas se hace llegar parte de su colección a
lugares distantes y a segmentos de público
que de otra manera difícilmente podrían
tener contacto con estas piezas, aportando
así al desarrollo educativo y cultural de la
Nación.
Su diseño se hace en función de facilitar
el transporte y el montaje, el cual se debe
adaptar a diferentes espacios de exposición
tales como: museos, casas de cultura,
bibliotecas, centros educativos, plazas,
parques, etc. Deben contar con instrucciones
de empaque y condiciones de embalaje que
garanticen la conservación de los objetos
durante los continuos desplazamientos.
El programa de rotación de colecciones
de un museo se establece de acuerdo
con las condiciones de conservación de
los objetos que componen la exposición
permanente (obra sobre papel, fotografía,
pergamino, cuero, textiles, arte plumario,
huesos, zoología y taxonomía). Con base
en las recomendaciones para cada tipo de
objeto y material se establece el tiempo
indicado de exhibición anual que varía
entre 1 y 6 meses. Adicionalmente, se
pueden crear espacios destinados a exhibir
objetos con condiciones especiales de
conservación como por ejemplo gabinetes
de artes gráficas, fotografía, documentos,
textiles o miniaturas. Esta alternativa
contribuye a que se presenten novedades
dentro de una exposición de otra manera
estática. También hay que considerar la
necesidad de sustituir las obras que hacen
parte del guion general y que por los
mismos motivos de conservación deben ser
exhibidas sólo por un tiempo limitado






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